En el país del norte hay superproducción. Se calcula un nivel de 91,50 millones de toneladas gracias a los excelentes rindes observados.
Esta elevación en los cálculos permite aguardar una suba importante en los stocks de EE.UU.
Recordemos que en la campaña del 2007/08 el stock se aproximaba a seis millones, en la correspondiente a 2008/09 a tres y medio y en la 2009/10 sería de aproximadamente 6 y medio. Una interesante recuperación.
La confirmación de tan voluminosa cosecha, más la inesperada noticia de que la producción de maíz alcanzaría niveles altísimos, es la fuerza depresora de los precios en el plano internacional.
El maíz contagia a la soja; de hecho toda expectativa favorable a su producción impacta en los precios de la oleaginosa.
Antes de la aparición del informe del USDA, los operadores apostaban a una reducción en la cosecha de maíz.
Pero, cuando este organismo publicó su estimación, grande fue la sorpresa entre todos al revelar un incremento en la producción americana, que ahora sería de 334 millones de toneladas.
En lo que hace a la oferta, el mundo mira a Sudamérica. Sólo Brasil y Argentina (más cierta influencia de Paraguay y Bolivia) pueden incidir en una mejora de los precios. Pero para que ello suceda, deberían darse condiciones climáticas realmente adversas.
Para Brasil se aguardan 65 millones de toneladas y para la Argentina, 53 millones.
Como la expectativa de los mercados de oferta abundante para los próximos meses, básicamente por el aporte de Sudamérica. Algo que se viene en breve.
Por ello, la demanda mundial presiona con menor ímpetu sobre la oferta norteamericana, y así, los precios tienen una menor fuerza.
El tema es fundamentalmente estacional. Y lo es mucho más este año ya que parte de la cosecha de Brasil se está adelantando.
Según la BCR se ha observado un aumento en las ventas de la nueva cosecha en estos días en Brasil.
Frente a este cuadro, cualquier fenómeno negativo, como ser que las precipitaciones en la zona núcleo de la Argentina continúen con la intensidad correspondiente a los primeros días de enero o que la roya afecte a una importante parte de la producción de Brasil, haría que los precios se eleven.
Pero de no ser así, el análisis fundamental daría como resultado una visión negativa para los futuros precios.
El reporte del USDA de enero resultó contundente cuando estimó un aumento de la producción norteamericana y mundial.
Todo ello más la perspectiva de un dólar en proceso de fortalecimiento para los próximos tiempos es una mezcla poco propicia para los precios.
Por si ello no es suficiente, China agrega un condimento nuevo: es probable que su demanda de soja proveniente de EE.UU caiga a consecuencia del aumento de las tasas de interés interbancarias para prevenir cualquier salto inflacionario.
Es razonable pensar que puede haber un enfriamiento en la economía china y, consecuentemente, en el consumo.
¿No será un buen momento para cerrar operaciones?