Para desactivar la amenaza de un nuevo conflicto con el campo, el Ejecutivo otorgó ayer nuevas medidas para calmar a los productores de trigo, que en plena cosecha no encuentran a quién venderle su cereal. Tal como anticipó Clarín, la presidenta Cristina Kirchner anunció una nueva línea de créditos subsidiados para que los molinos puedan comprar rápidamente una parte de la cosecha, al tiempo que se amplió (aunque en volúmenes pequeños) el cupo de exportaciones.

Con esos parches, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, intentó anoche mantener viva la negociación con la Mesa de Enlace. El martes, luego de una asamblea y una marcha de chacareros en Buenos Aires, el bloque presentó un petitorio mucho más pretencioso, que reclamaba la apertura total de las exportaciones y la prometida (y cajoneada) devolución de retenciones a los pequeños productores de cereales. Un abismo separa lo que se pide de los últimos anuncios. Pero al menos, por ahora se evita una nueva colisión.

Las nuevas medidas anunciadas para el trigo sólo apuntan a resolver el quinto punto del petitorio agropecuario: "Crear condiciones para que se comercialicen 4 millones de toneladas que no están comprando la industria y la exportación". En rigor, en Agricultura ayer se llegó a un acuerdo con ambos sectores similar al que días atrás se labró para absorber trigo de Entre Ríos. Esta vez se decidió que la industria molinera adquiera (con financiamiento oficial) 1,5 millones de toneladas de pequeños y medianos productores de Buenos Aires y La Pampa. Y para que las cerealeras vuelvan al mercado, se habilitará rápidamente un adicional del cupo exportable de 250.000 toneladas. El ruralismo pedía una apertura mayor, de no menos 1,5 millones. No se descarta: la semana próxima una nueva reunión analizará si hay chances.

El pacto, que apunta a descomprimir la delicada situación en el sur bonaerense (donde 8.000 productores no encuentran comprador), se labró en una reunión previa a la que Domínguez mantuvo anoche con la Mesa de Enlace. Allí estaban el secretario Guillermo Moreno, ministros provinciales, intendentes y apenas unos pocos representantes de los productores: el titular de CARBAP, Pedro Apaolaza, y un representante bonaerense de Coninagro, Mario Raiteri.

La presencia de miembros de las entidades bastó para que Cristina Kirchner anunciara un rato después, en un acto oficial, que se había firmado un acuerdo formal con el sector. "Nosotros sólo firmamos el acta de creación de una Mesa Provincial de Trigo. En realidad, ellos asumieron un compromiso y ahora veremos si lo cumplen. Será un alivio de coyuntura, nada más. Porque lo que se debe recrear es un mercado para el trigo", aclararon desde CARBAP, cuando se dieron cuenta de que habían caído en una trampa. A esa altura, la Mesa de Enlace llegaba a negociar con las cosas supuestamente anudadas por otros dirigentes.

La Presidenta anunció también que el Banco Nación financiará a los molinos parte del operativo de adelantar la compra y acopio de 1 millón de toneladas del cereal, con créditos subsidiados por Agricultura para reducir la tasa al 8%.