Los valores de los contratos de soja en Chicago (CBOT) dieron por finalizado el año 2009 con subas derivadas de la firmeza de la demanda internacional. Y avaladas por un dólar todavía en situación de extrema debilidad.
Este nivel de precios se basa en el hecho de que los granos son bienes tangibles que se cotizan en la divisa de EE.UU. Por ello, en la medida que el dólar pierde valor en términos de otras divisas, los granos se abaratan en términos relativos y, por ende, los mercados de compra adquieren una mayor capacidad adquisitiva.
La demanda, hoy por hoy, no se explica tanto por razones fundamentales sino más bien por el entorno financiero mundial. No se puede entender el incremento de la demanda a la luz de los factores propios del mercado agrícola, sino más bien por los aspectos financieros del cuadro mundial, donde es EE.U. el país que juega el papel de preeminencia.
La pérdida de valor de la divisa norteamericana es la consecuencia de la política económica aplicada para paliar la crisis financiera. Ella está basada en una gran inyección de dinero al sistema económico norteamericano para incentivar el consumo y la inversión.
Frente a la amenaza de un mayor índice de inflación derivada de esta inyección de dinero, los fondos se han dirigido a otras opciones para refugiarse de ella. Así, buscaron bienes claramente tangibles como son los granos en general.
La esperada decisión de la Reserva Federal de EE.UU. por un aumento en la tasa de interés -que fortalecería el valor del dólar- no llega. Se está demorando más de lo esperado. Es más, se estima que tal decisión quede recién para bien entrada este año. Probablemente, para el segundo trimestre del 2010.
En este contexto, la realidad es que los fondos, pese a lo dicho en otras oportunidades, siguen marcando el comportamiento de los precios granarios.
Pero la cosa no termina acá. Según algunos analistas, se aguarda que éstos produzcan de un momento a otro un mayor nivel de órdenes de compra. En este cuadro, lógicamente los operadores han tratado de acelerar compras las que presionaron sobre los valores de los últimos días.
A este ambiente de optimismo en términos de precios, la Argentina responde al mundo con una oferta “restringida” como consecuencia de la peor política económica del último medio siglo, que habrá de dejarla -en poco tiempo- en manos de un monocultivo.
El país pierde la oportunidad de capturar interesantes precios con elevados volúmenes. Los mercados de futuros son una excelente opción en esta hora que no son aprovechados debidamente.
Para la campaña actual, estamos estimando una superficie sembrada de 29 millones de hectáreas, con un importante porcentaje de fallas a consecuencia de las copiosas lluvias que han dejado campos anegados, justamente en la zona núcleo.
De acuerdo a datos oficiales, la campaña actual revela que hay una sustancial reducción en la superficie sembrada de todos los cultivos menos de la soja.
Veamos.
En lo referente a trigo, se habrían sembrado poco más de 3 millones de hectáreas, cuando el año pasado la superficie fue de 4,7 millones. Increíble, tan sólo 3 millones de hectáreas. Estamos quedando afuera del mapa triguero.
Si hablamos de maíz, la cuestión es patética. En la anterior campaña el área fue de casi 3,50 millones y ahora sería de apenas 3 millones de hectáreas.
¿Y el pobre girasol? La superficie tan sólo cubriría 1,5 millones de hectáreas. Recordemos que en la campaña previa el área llegó a casi 2 millones de hectáreas.
En este cuadro desolador, la soja se levanta como reina. En la campaña del año anterior, la siembra cubrió casi 18 millones de hectáreas. Ahora llegaría a la misma cifra, aunque hay dudas sobre la posibilidad de que se alcance tal número en vista de los problemas de siembra o de emergencia por las precipitaciones.
La producción de la última campaña fue de 61,47 millones, la de la anterior a ésta llegó a casi 97 millones y ahora se calcula que podría ser de 75 millones de toneladas, con una producción de soja cercana a 49 millones de toneladas, de trigo próxima a 7 millones y de maíz de aproximadamente 15,50 millones.
Respecto a los números de este ciclo, la realidad es que resulta muy temprano para efectuar una estimación más o menos buena. Pero, en fin, es probable que el resultado gire en torno a éstos.
Así están las cosas.