Es muy probable que, en este contexto, la Reserva Federal de este país se decida finalmente por elevar la tasa de interés, lo que produciría una mejora en el valor del dólar.
El temor a un incremento en la inflación norteamericana empujaría a las autoridades a elevar la tasa de interés. Frenar el consumo y, a la vez, mejorar la competitividad de las exportaciones sería el objetivo.
De hecho, desde hace unos días se nota un cambio de tendencia por el que el dólar habría comenzado a revaluarse.
Aunque, en rigor de verdad, tal tendencia no está del todo clara. De hecho, al cierre de este informe, el dólar tuvo una suave caída que logró una mejora en el precio de la soja, con niveles próximos a $1.000 en el mercado local.
La cosa no termina acá. Hay otros elementos que presionan sobre el dólar. Los países de menor importancia de la Unión Europea presentan graves problemas y, en consecuencia, existe temor sobre la suerte del Euro.
Los que dirigen los fondos no ven con buenos ojos lo que está pasando en Europa y pareciera que están empezando a replegarse de sus posiciones en Euros.
De ser así, los commodities que más sufrirían serían los que no tienen un basamento realmente práctico, como es el caso del oro. En cambio, el petróleo y los granos son commodities cuya cotización está basada, en gran parte, en su capacidad de utilización.
Tanto los granos como el petróleo son sacrificados de las potenciales mejoras del dólar, pero también hay que tomar en cuenta que son productos de alta demanda per se.
Si la economía de EE.UU. levanta vuelo y por ende la del mundo también, la demanda debería sostenerse. Si la demanda mundial, en lugar de caer, se incrementa, la realidad es que la presión derivada del dólar podría neutralizarse.
Para entender mejor la cuestión vale recurrir al cuadro de oferta y demanda mundial. En el informe último del USDA, el balance mundial de soja 2009/10 revela un stock de 57,1 millones de toneladas (57,4 mes y 42,4 año anterior). La relación stock/uso pasaría a 24,4% (24,6% mes y 19,2% año anterior).
Ahora bien, como los fondos están muy comprados, es posible que, en el nuevo escenario, los precios ajusten a la baja hasta un punto tal donde lo que primen sea los fundamentos de los granos.
La posición muy comprada de los fondos tradicionales pone sobre mesa la posibilidad concreta de toma de ganancias con sus secuelas bajistas sobre los precios.
Pero en vista de la demanda existente, ello duraría poco y luego repuntaría.