El clima y las retenciones son dos variables de peso que inciden en la ecuación de las empresas agropecuarias, pero ninguna de ella depende de la exclusiva voluntad de los productores. Por suerte, hay otras que sí, como la aplicación de tecnología. Y en este punto, se conoció el martes una novedad importante: Syngenta logró la aprobación de su evento apilado para maíz, que sumará las característica del gen GA21, de resistencia a glifosato, con el Bt11, de resistencia a insectos, para conformar el "stack" de la compañía para un cultivo castigado pero de enorme potencial: el maíz.

La aprobación, decidida por el Ministerio de Agricultura, es importante porque pone a disposición en el mercado una nueva herramienta para que los productores encuentren mayor facilidad de manejo, seguridad en la producción, y baja en el costo por tonelada producida, en un cultivo en el que, hasta ahora, sólo Monsanto tenía híbridos con características similares a los que el Gobierno aprobó ahora.

Más allá de la presentación oficial, que se llevó a cabo en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Antonio Aracre (director de la división semillas de Syngenta para América Latina) y Esteban Gastaldi (gerente general para Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile), dialogaron con Clarín Rural para explicar el impacto que tendrá esta nueva aprobación.

"Esta aprobación llega muy a tiempo, porque nos permitirá comercializarlo tranquilos para la campaña que viene", destacó Aracre.

Gastaldi, por su parte, consideró que "el 2010 será un año muy bueno para la agricultura argentina y para Syngenta".

La compañía anunció durante el 2009 la compra del semillero SPS y, a nivel global, adquirió a Monsanto todo el negocio de girasol, lo cual también tuvo un fuerte impacto en la Argentina.

Para Aracre, "este empujón biotecnológico nos consolidad como líderes en el país, a lo que tenemos que sumar nuestra fuerza en protección de cultivos".

Gastaldi destacó que "ahora habrá una parte más grande del mercado que podrá acceder a esta tecnología". Ya no sólo serán los que compren los híbridos de Monsanto (en la última campaña cerca del 30% de la superficie maicera se sembró con híbridos RR/Bt, calculan las empresas), sino que también habrá materiales de Syngenta y de SPS.

"En la próxima campaña este evento doble estará en los híbridos NK 900, NK 910, NK 880 y en uno de SPS", adelantó Gastaldi.

Con esta mayor oferta, la participación de los híbridos con eventos apilados podría crecer hasta 45% o 50% del total del mercado de maíz, consideró Aracre.

En los nuevos híbridos, la resistencia a glifosato que brindará el gen GA21 se suma a la fortaleza del gen Bt11 para un control más eficaz de insectos lepidópteros (como el barrenador del tallo, el gusano de la espiga o el gusano cogollero), ya conocida en la Argentina desde hace varios años.

Según las estimaciones que manejan los ejecutivos de la compañía, los nuevos híbridos permitirían incrementar los márgenes brutos en un 15% sobre planteos que utilicen maíz convencional y un 8% sobre los que ya estén usando materiales Bt.

"Vamos a llegar no sólo a los productores top, sino también a los medianos y chicos que atiende SPS, por ejemplo, con toda esta tecnología y a un costo competitivo", se entusiasmó Gastaldi.

Y agregó que "en muchos casos se trata de productores que están relacionados con la carne y la leche, lo cual ayudará a mejorar los costos de esos productos".

Aracre, por su parte, adelantó que en el futuro se vienen eventos triples y cuádruples, entre ellos algunos vinculados a la protección de las plantas contra los ataques prematuros de insectos a las raíces o algunos específicos para el norte del país.

En definitiva, esta aprobación demuestra, para Aracre, que "hay otros temas más allá de las retenciones para discutir en la cadena agropecuaria argentina. No puede ser el único tema que tengamos en la agenda. Hay puntos posibles de consenso y de diálogo que deben ser aprovechados".
Sergio Persoglia.