Los fondos están nuevamente en el centro de la escena. Atrapados por la seducción de buenas ganancias, en un mundo donde el dólar no hacía otra cosa que caer, ellos han estado poniendo sus fichas en los mercados agrícolas.
Así, es lógico prever una continuada toma de ganancias interrumpida con períodos de alzas.
Esto es volatilidad de alta gama.
Una cosa que llama la atención, y que debiera poner luces rojas en el tablero de comando, es la posibilidad cada vez más firme de que el dólar comience a recuperar, al menos en buena parte, el terreno perdido.
Las autoridades de la Reserva Federal de EE.UU. han dejado entrever que es posible que la tasa de interés comience a levantar su alicaído nivel. Ello significaría un mayor interés por volver al dólar y a sus opciones de inversión financiera.
De ser así, lo más factible es que el dólar ingrese en una etapa de revalorización con respecto a las demás divisas.
En buen romance, el dólar dejaría de ser el extraordinario soporte de los últimos meses de los precios de los granos.
La firmeza del dólar y la baja del petróleo no auguran los mejores tiempos. Y si dejan prever días de volatilidad externa.
En la Argentina, es prácticamente la soja la única que mantiene una estrecha correlación con los mercados internacionales. Es que este grano es el menos afectado por la intervención oficial.
Por esa misma razón, cuando Chicago sube, la soja hace lo mismo. ¡Pero guarda! Cuando cae, también lo hace esta leguminosa.
Las condiciones fundamentales no han cambiado mucho, pero lo que sí está cambiando es el contexto financiero. Y a medida que lo hace es más probable que presione a la baja los precios en el mercado local.