No lo es, básicamente, porque las variaciones que se registran en los precios son endebles y las novedades internacionales, escasas.

De hecho, los recientes datos del USDA no modifican sustancialmente los números anteriores. Es cierto, hubo un recorte en los stocks mundiales, pero éste ha sido menor al anticipado por el mercado.

Según lo que informa el USDA, los stocks finales de la soja llegarían a un volumen de casi 7 millones de toneladas, cuando las cifras de noviembre estaban en 7,3 millones, en tanto que los operadores privados aguardaban un nivel de stock cercano a 6, 3 millones, según lo que informa la BCR.

A esta altura del partido, y para sorpresa de muchos, es la demanda mundial la que presiona al alza de los valores. Ella es la que ha desautorizado a lo largo de estos últimos días las predicciones negativas de los precios.

Fundamentalmente por ella (es la demanda, señores), los valores no cayeron al momento de ingresar la cosecha norteamericana al circuito comercial, como se estimaba hasta hace poco.

Uno de los puntales en el aumento de la demanda mundial de los granos y sus derivados es, sin duda, la pérdida en su valor a la que ha asistido el dólar desde hace ya un buen tiempo. El mayor poder adquisitivo, que representa para la Unión Europea y para la mayor parte de Asia, como resultado de sus monedas más fuertes, explica gran parte del crecimiento en las importaciones procedentes de EE.UU. y del MERCOSUR.

Recordemos que el euro en sus comienzos, esto es a fines del año 1998, tenía un valor de u$s1,17 por unidad.

Luego, a medida que iban pasando los años, fue perdiendo valor hasta llegar a un piso, en octubre de 2000. En ese momento, con apenas 0,82 dólar se adquiría un euro. Increíble.

Hoy, luego de un largo proceso de elevación en su cotización respecto al dólar, ha pasado a tener un valor de aproximadamente 1,50.

En buen romance, la devaluación del dólar permite que hoy se necesite, prácticamente, el doble de dólares para comprar un euro, respecto a octubre de 2000. Así está el billete verde. El que ha logrado reverdecer la soja.

Esta evolución del valor del dólar se acentúa a partir de la crisis internacional, cuando la Reserva Federal de EE.UU. decide mantener una política de bajísimas tasas de interés a fin de promover el consumo y la inversión.

Sin embargo, el dólar ahora parece haber hallado un piso. Nuevos aires estarían entrando en el otrora sofocante clima norteamericano.

De hecho se advierte que esta moneda presenta mayor vigor, y no sólo contra el euro sino, también, contra las principales divisas del mundo.

A su vez, la posición “comprada” de los fondos dejar a más de uno pensando ya que esta situación debería incentivar las ventas.

En este contexto, cuando en nuestro país va a haber cerca de 19 millones de hectáreas de soja contra 1.8 millones de maíz (campaña 2009-2010), el panorama para los precios se presenta de forma cruda. Sobre todo que el clima está mostrando el beneficio de las lluvias en el futuro volumen a cosechar.