Cada vez que el mercado registra una toma de ganancias, el observador puede creer que se aproxima el cambio de tendencia y que, por lo tanto, llega la caída.
A lo largo de noviembre, se esperaba algo así, pero no sucedió. Diversas contingencias no aguardadas neutralizaron las presiones a la baja.
Explicar los procesos una vez pasados es fácil. Pero no por ello, deja de ser conveniente hacerlo.
Recordemos lo pasado.
La trilla de maíz y soja en EE.UU. -además de los embates recibidos por las heladas- estuvo muy demorada
Por si ello no fuera poco, hubo problemas en el hemisferio sur también. El más grave de ellos fue la aparición de las precipitaciones que empezaron a caer tarde en gran parte de la zona agrícola de la Argentina.
Y la demanda súbitamente tuvo sorpresas. Quizás la más notable fue la acentuación del proceso de pérdida de valor sobre la base de una política monetaria de bajísimas tasas de interés en EE.UU.
Sin duda, la situación de desconcierto con relación a los fundamentos y su incidencia en los precios, hizo que los agentes financieros operen como puntales especulativos.
El dinero especulativo operando en los mercados agrícolas pronunciaron las subas.
De acuerdo al Reporte de Compromisos de los Traders (Commitments of Traders Report), publicado por por el agente oficial de control, esto es la Commodity Futures Trading Commission, las posiciones compradas de los participantes “No Comerciales” subieron cerca del 50% a lo largo de octubre y noviembre. Todo un número ¿no?
Vamos a establecer un escenario de alta posibilidad: de un momento a otro debería verificarse un ajuste negativo. ¿La razón? Para realizar ganancias, los especuladores tendrán que vender.
Ya bien adentro de diciembre, finalizada la cosecha de la gruesa en el gigante del norte, ¿podemos preguntarnos si ahora viene la baja?
Los Fundamentals apuntan a la baja nuevamente. La cosecha en el MERCOSUR y en la Argentina especialmente presenta una cara mucho más alentadora que quince días atrás. En el norte la trilla se terminó. Y el dólar parece mostrar una nueva perspectiva; al menos no se debilitaría mucho más.
Si debemos arriesgar una opinión, habría que decir que en poco tiempo la pulseada se volcará en contra de los precios.
La cuestión es cuándo.