Los precios de este noviembre se pueden entender, aunque los fundamentos tradicionales no justifican este cuadro, si observamos a los fondos. El esquema financiero mundial apoya el nivel de precios de los commodities.

Surgen inquietudes por varios fundamentales poco propicios. Pero, el agua todavía sigue caliente y el baño, así, resulta placentero.

Las tomas de ganancias presionan a la baja. Y así uno no sabe cuándo se está por iniciar el declamado ciclo depresivo que, a la luz de la oferte existente y por venir, debería observarse. 

En este momento estamos en Mendoza, concretamente, en el Congreso Nacional de la Asociación Argentina de Economía Argentina, donde economistas de distintas extracciones revelan su pensamiento sobre lo que puede venir acá y en el mundo.

Es interesante ver cómo los economistas han evolucionado respecto al papel del agro en el sistema económico y la importancia que le están brindando a las instituciones, sobre todo a las privadas, como es el caso de “cumplir la palabra”.

El desarrollo del agro en términos institucionales, organizacionales y tecnológicos es sobresaliente. Y así se entiende la cuestión en este foro.

Este tipo de instituciones explica en gran parte el fenómeno del aumento de productividad que registra el agro, pese a los embates de las políticas económicas.

Lo bueno es que todos coinciden en que el mundo ha superado la etapa de profunda depresión bajo el empuje de países emergentes como China, India y Brasil. Por ende, estamos entrando en una fase de crecimiento. Ello repercutirá en la demanda de alimentos.

Se espera que para el año que viene EE.UU. empiece a subir gradualmente la tasa de interés.

Por lo tanto, el dólar dejaría de caer y comenzaría a mejorar en términos de euro y otras monedas.

Obviamente, ello es malo para los precios granarios. Pero lo bueno, es que al mismo tiempo, se daría una mejora en la demanda por la tracción del crecimiento genuino de la economía mundial.

En tal caso, el panorama a mediano plazo no es alarmante.