Aquí está el componente básico para que los precios agrícolas mejoren.
Pero no todo es dulce. Cuando los operadores cambian su expectativa y creen en una economía norteamericana con problemas, el dólar vuelve a caer. Esto es casi una ley.
La semana pasada, el Departamento de Comercio anunció que el PBI de EE.UU había crecido un 3,5% anual, durante el tercer trimestre. Es la primera vez en más de un año. A consecuencia de este anuncio, lógicamente, el dólar no tardó en debilitarse; y así hubo una reversión en la tendencia negativa de los valores de los granos.
Por ello, se han visto alzas.
Sin embargo recordemos que los inversores vuelven a los activos de mayor riesgo cuando se enteran de que EE.UU. muestra indicios de recuperación.
Es casi una fija: cuando el valor de la moneda de los países demandantes se elevan y, en consecuencia, el del dólar baja, la capacidad adquisitiva internacional aumenta y, por ende, el precio de los commodities tiende a la suba.
Curiosamente, las buenas noticias de su economía, impactan negativamente en el valor de su moneda. Porque cuando las cosas andan bien, los especuladores e inversores financieros, en general, abandonan sus posiciones en dólares y se dirigen a otras opciones.
Pero… !cuidado! que la taba se da vuelta muy rápidamente.
Es posible que el dólar retome, en poco tiempo, una senda alcista. Las cosas no están tan bien en EE.UU. y el valor del dólar está en un nivel, históricamente, muy bajo. Puede rebotar.
Ya se advierten en el horizonte ciertas fuerzas que impiden mayores bajas y los fondos tradicionales que, en los últimos tiempos han adquirido un considerable volumen de granos, podrían tomar ganancias y desprenderse de mercadería comprada.
Acá no termina. La cuestión climática patea en contra.
Parece que, finalmente, el clima bueno se ha instalado en la zona agrícola de EE.UU. El pronóstico para los próximos días es de tiempo cálido y seco. Las condiciones son favorables para la cosecha.
La recolección de maíz apenas habría alcanzado a 25% del área cosechada, cuando el año pasado para la misma fecha superaba el 45%.
A ello se suman los vientos que voltean las mazorcas y el natural paso del tiempo que vuelcan las plantas.
Es posible que observemos una baja respecto a la producción estimada.
Vale la pena recordar que cualquier falla en EE.UU. no algo puntual o menor. Este país produciría para el 2010 aproximadamente 331 millones de toneladas sobre un total mundial de 792 millones de toneladas.
Para tener una mejor dimensión: la Argentina exportaría, para la nueva campaña, alrededor de 7 millones y EE.UU. cerca de 54, 5 millones de toneladas.
Ahora bien, todo ello habría sido tomado en cuenta por el mercado en los últimos días. Por tal razón, en los mercados internacionales hubo subas.
Con relación a la soja, también la cosecha está retrasada.
Pero lo más probable es que este retraso comience a desaparecer frente los días buenos por venir.
Con clima seco y despejado, es previsible una pronta recuperación del ritmo, dada la maquinaria disponible y la aceitada logística con que cuenta este país.
Así el cuadro, lo más probable es que los precios tiendan a recorrer un camino en baja.
Y si hubiese que apostar, uno diría que la caída se inclinará más por la soja, dada la oferta en camino que viene de América del Sur.