Unos por mucho, otros por poco. Mientras casi el 90% del país está sufriendo la sequía y sus habitantes soportando temperaturas infernales; en la Ciudad, el Gran Buenos Aires (GBA) y un puñado de provincias la lluvia no cede el paso al sol desde hace varios días.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) renovó esta mañana el alerta por tormentas fuertes y probable caída de granizo para el norte, centro y sudeste de Buenos Aires, Capital Federal, sur de Entre Ríos y de Santa Fe y el sudeste de Córdoba. Según anunció el organismo, se prevé que las lluvias, que serán de variada intensidad, "se mantengan e intensifiquen" durante el día, aunque no se descartan mejoramientos temporarios.
Mientras que los porteños y habitantes del GBA este fin de semana tuvieron que suspender cualquier tipo de actividad al aire libre a raíz de que el agua no dio tregua, en gran parte del país ansían su llegada desde hace meses incluso. En Córdoba la situación se torna cada vez más preocupante, porque la sequía complica a una cantidad creciente de localidades y las autoridades ya impusieron el "alerta rojo" para el uso del vital suministro.
El Lago San Roque, principal proveedor de la capital provincial, presenta una bajante de casi siete metros de su capacidad máxima, tanto que en algunos sectores se convirtió en una gran pradera. El mismo panorama exhibe el dique La Quebrada –abastece a la zona de Sierras Chicas-, con 11 metros debajo de su nivel. La lluvia, por el momento, sólo cayó –unos escasos seis milímetros- en los alrededores de Río Cuarto.
En el norte del país, la situación es bastante similar: en Tucumán hace siete meses que no llueve y la temperatura en los últimos días llegó casi a los 44°. En La Pampa, sus habitantes soportan el calor extremo en momentos en que el agua brilla por su ausencia. La marca máxima se registró en Santiago del estero, donde tocó los 46°. El mapa del SMN muestra que el sol continuará en esas provincias, más Salta, Jujuy, Catamarca y Formosa, y el termómetro marcará por encima de los 37°.
La contratara de ese panorama son Misiones y Chaco, donde la gran cantidad de lluvia caída provocó la crecida del río Paraná, lo que obligó a evacuar a, al menos, 1.000 personas.
