Está claro que las subas de octubre han sido la respuesta a los problemas climáticos registrados en EE.UU. justo al finalizar la campaña de la gruesa.
Son problemas que todavía persisten y que retrasan la recolección en los campos.
Pero, ¿hasta qué punto la mejora fue por ello? ¿Puede ser que se deba a otras razones? Diríamos estructurales y, también, coyunturales.
Las primeras están instalándose para quedarse un buen tiempo.
Una simple mirada al mundo de hoy, nos indica que existe una demanda muy sostenida. Se trata de una potente fuerza producto de la recuperación - más rápida que lo esperado- en el sistema financiero global y en las economías emergentes.
Dólar barato, petróleo relativamente caro… el poder de compra firme… todos elementos favorables.
Pero, también, han llegado razones más coyunturales o, en todo caso, más momentáneas.
Como sabemos, muchos proyectos de inversión han quedado parados, como resultado del temor por la crisis mundial. Es decir que existen agentes económicos con dinero, con fondos, a la búsqueda de opciones para, al menos, protegerse de la inflación global.
Hay grandes cantidades de dinero -básicamente especulativo- que tratan de escapar a los destinos de riesgo. En este cuadro, los mercados de commodities agrícolas son una alternativa que, día a día, presentan expectativas positivas para los inversores son cada vez más tomados en cuenta.
No olvidemos que la devaluación del dólar tiene dos efectos. Además de potenciar la capacidad de compra de los países importadores, atemoriza a sus tenedores quienes, por lo tanto, tratan de volcar los dólares a bienes o commodites.
Por ello, los granos se convierten en un excelente destino. Los granos tienen cierta liquidez y, al mismo tiempo, poseen un valor intrínseco ya que están ligados a la demandas por alimentos y biocombustibles.
Si la demanda sigue así, es posible que, luego de un período de baja, como consecuencia de la oferta ya en los silos de EE.UU., los valores tiendan a recuperarse.
¿Cuándo sería ello? Ensayemos un escenario de alta factibilidad.
Los verdaderos elementos alcistas de este mercado tienen que ver con la demanda. Y ella presenta todos los signos de pujanza.
La cuestión seria va a venir cuando la cosecha de América del Sur aparezca en escena.
La situación de la oferta seguirá ajustada hasta febrero/marzo cuando la cosecha de Brasil y, posteriormente, de la Argentina entren en escena.
Pero para esos tiempos falta mucho y el clima tendrá la última palabra.