Aunque este proceso en baja parece demasiado prolongado, la realidad es que el valor del dólar en el mercado internacional de divisas, sigue su derrotero negativo.

En este contexto, lógicamente, el euro, el yen, el yuan y cuanta moneda de relevancia hay en Asia se revalúan en términos de dólar y, por ende, se hacen más accesibles las importaciones de los granos y los subproductos.

Por ello, básicamente, la demanda continúa firme.

Además, el USDA en su reciente informe, ha elevado la cifra de exportaciones de soja como resultado de un incremento en las estimaciones de compras por parte de China. El oso no sólo está despierto sino que abre su boca cada vez más grande.

El mercado financiero mundial está dando claras muestras de salud renovada y precio del petróleo, pese a que no sigue subiendo, tampoco se muestra en baja. De hecho, el crudo continúa girando en torno a un nivel de u$s 70 el barril.

Así las cosas, las monedas del mundo tienen suficientes ímpetus para rivalizar con el dólar. Y batir record día a día.

Con un dólar debilitado, pero en un cuadro financiero mundial en franca mejoría, los fondos se dirigen a viejas opciones. Pese a los temores a ingresar en los mercados de futuros, como resultado de la presión reguladora de la Commodity Futures Trading Comission (CFTC), los fondos tienden a volver a este campo de inversión.

En definitiva, los valores de los granos han quedado en niveles bajos en relación a los de otros commodities como el petróleo y los metales preciosos.

En los últimos días, los precios se mantuvieron en suba. El USDA no confirmó tan optimistas cifras futuras y, además, cundió el temor de que las heladas en EEUU podrían dar lugar a pérdidas de rinde en maíz y soja.

No creemos que las heladas sean tan dañinas como para producir una fuerte suba en los precios de manera más o menos sostenida. Lo que sí parece más probable es el perjuicio que podría haber como resultado de las lluvias que retrasan la cosecha y por ende la acercan a los meses de más frío y cuando todo se hace más complejo.

Echemos agua limpia sobre la mesa sucia. Los riesgos por heladas parecen estar sobrevalorados. Más del 80% de los cultivos de soja están perdiendo hojas, por lo que sus consecuencias no deberían ser graves. Y el maíz no debería sufrir por heladas a esta altura de su desarrollo.

Ahora bien, la cosa puede ser distinta con las precipitaciones. De acuerdo a los pronósticos, se esperan más lluvias en el sur y este del Medio Oeste y en el Delta.

Como la cosecha está muy atrasada, esta perspectiva pone en alerta a todo el complejo comercial.

Puesto que muchos compromisos de embarque están establecidos, y la mercadería no llega a los puertos por estas demoras, lógicamente los precios tienden a elevarse. Y, así, los mercados se ponen con los pelos de punta. Los costos por buques en espera se incrementan y el mercado recibe el impacto de estos hechos no contemplados en su momento.

En este cuadro de incertidumbre, los precios locales han volado. Hoy 13 de octubre no parece ser un día de mala suerte.

Para el maíz de la nueva cosecha los valores se movieron en torno a u$s 105 entrega marzo/abril. La comercialización sigue bajo la maraña oficial.

¿Y la soja? Increíble pero cierto. Con descarga contractual, las fábricas de la zona pagaron $ 990, igual que la exportación sin descarga.

Ahora, la pregunta es ¿qué va a pasar cuándo el tiempo mejore?

La gran oferta mundial está en la puerta de entrada. Y ella está cerrada. Sólo falta que el sol baje el picaporte.

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