Al mismo tiempo, el pobre dólar, atónito, sigue perplejo caminando hacia la baja. Al menos por ahora.
En tanto las monedas del Sudeste Asiático y de Europa, evolucionan con fuerza impensable hace uno o dos años atrás.
Y los fondos se mueven, por ahora, a favor.
Este cuadro, lógicamente, apalanca los precios agrícolas, sobre todo los de la soja y sus derivados, que siguen presionados por una demanda interesante, entre otras cosas, por las razones descriptas en los párrafos anteriores.
A ello se agrega la posibilidad de heladas a sufrir por la parte norte de la zona agrícola de EE.UU. No se sabe bien qué puede pasar en estos días.
Un panorama de esta naturaleza, con una elevada incertidumbre, presiona a la suba de los precios, sobre todo los del maíz (por la incidencia de las condiciones climáticas sobre los maíces tardíos) y, en consecuencia, afecta a los de la soja.
Por ello, los precios se niegan a sufrir un derrumbe frente a las perspectivas de una gran oferta surgida en EE.UU.
Pero, para los argentinos, no todo es color de rosa. Ni mucho menos. Se viene la supercosecha del norte.
Y ya se habla de una mega-cosecha en el sur, para febrero, marzo y abril, con Brasil a la cabeza.
Siendo así el esquema mundial, el valor de la soja, para mediados de 2010, no cae en la proporción de lo que uno podría estimar, dada la oferta en ciernes.
Sigue alrededor en niveles próximos a u$s 320-350 la tonelada.
Es cierto que estos niveles representan mucho menos de los que tuvimos medio año atrás. Pero siguen siendo relativamente interesantes.
Aquellos que puedan, deberán preguntarse si no es hora de tomar acción.