La puerta para la indexación quedó oficialmente abierta ayer: el directorio
del Banco Central (BCRA) aprobó la actualización por índices de precios de
las nuevas inversiones y depósitos bancarios que se realicen a un plazo mínimo
de tres meses.
El objetivo es tender un puente para comenzar la reconciliación de la gente con
los bancos luego de los percances que sufrieron los depositantes, y tratar de
absorber el dinero que se vaya liberando del corralito, evitando así que sólo
se canalice a la compra de dólares.
Pero los analistas temen que de esta forma se abra la puerta a la indexación de
precios y tarifas de la economía, con los riesgos inflacionarios que ello
supone.
En realidad, lo que hizo el BCRA es ponerle letra (la que se conocerá hoy
cuando se difunda la circular correspondiente) al modelo que ya había
establecido el decreto 905, que fijó las reglas poscorralito y creó a futuro
un sistema de cuentas de libre disponibilidad.
La fórmula, que en los hechos estaría operativa desde la semana entrante,
dependerá de que el BCRA realice la primera emisión de Letras indexadas. De
este modo, se trata de proteger a los ahorristas de la eventual pérdida de
poder adquisitivo de la moneda local.
Esa protección alcanzará al capital de la inversión, que será actualizado
por la variación que registre el coeficiente de estabilización de referencia
(CER) durante el plazo de la colocación, a lo que habrá que agregar la tasa de
interés que se pacte. De esta forma, los inversores podrían obtener -en
términos reales- lo producido por la tasa implícita originalmente acordada.
El sistema es funcional al esquema de absorción de fondos que se plantea el
nuevo programa monetario, habida cuenta de que, en principio, los bancos sólo
podrán tomar depósitos en pesos indexables por el CER siempre que apliquen el
total del dinero captado así a la compra de Letras del Banco Central (Lebac),
también indexables.
Un juego de relojería
Para que todo encastre, ambas colocaciones deberán hacerse al mismo plazo. Y
por ahora comenzarán a tomarse a 90 días, lo que ya levanta objeciones entre
los bancos y motivó un pedido oficial desde el BCRA a Economía.
"Nosotros creemos que lo más adecuado es comenzar con este sistema con
plazos más acotados, ya que es una tarea de reconstrucción de la confianza que
debe ser gradual", adelantó la semana pasada el nuevo economista jefe de
la institución, Alejandro Henke.
De hecho, pese a que el BCRA intentó alargar el plazo de colocación de las
actuales Lebac (no indexables), sólo excepcionalmente pudo imponer un horizonte
que vaya más allá de los 14 días.
Sin embargo, por el momento, se resolvió comenzar a caminar con lo que está
para ver cómo funciona, toda vez que el acortamiento del plazo implica la
aparición de un nuevo decreto que modifique el anterior, y de eso en Economía,
hasta ayer, no había novedad.
El CER es un índice que toma en cuenta la inflación pasada y cuya progresión
tenderá a largo plazo a confluir con la cotización del dólar, un fenómeno
que ya se comienza a observar.
El peligro inflacionario
El nuevo sistema tiende a reinstalar la indexación en la economía local, que
hasta ahora estaba limitada al stock de depósitos atrapados en el corralito y a
algunas deudas y contratos en dólares anteriores al 4 de febrero y que luego
fueron pesificados por ley. Y se pone en marcha porque el decreto 905 modificó
los artículos de la ley de emergencia, aprobados en enero pasado, que
prohibían la indexación monetaria o por precios.
El problema es la cadena que en cualquier momento puede ponerse en marcha. Los
analistas consideran a la autorización para indexar depósitos como el primer
paso de un sistema que luego se aplicará a los préstamos.
"En principio no, porque se vincula directamente la colocación del
ahorrista con la que debe hacer el propio banco comprándole títulos al BCRA,
con lo cual es el ente monetario el que asume el costo. Pero se supone que es un
sistema transitorio y la contraparte que se imagina para el futuro es la
habilitación para que se den créditos indexados", indicó a LA NACION un
ejecutivo de un banco privado nacional.
Llegado ese momento "es dable suponer que la empresa que tome un crédito
indexado volcará ese mayor costo sobre sus costos y precios, con lo que lo
trasladará a la economía", acotó la misma fuente.