"Aún falta que se recargue con mayor humedad el perfil del suelo, pero
estamos bien; al menos, mejor que el año pasado", aseguró el ingeniero agrónomo
Esteban Volpe, coordinador de marketing de Syngenta en el sur de la provincia de
Buenos Aires.
De esta manera, puso de manifiesto la realidad de un cultivo clave para la
industria maltera, durante la reunión anual de actualización que la firma
realizó en Tres Arroyos junto a Maltería Quilmes.
"Sabemos que en la zona del sudoeste hubo una gran sequía hasta que llegó la
nevada, pero al final se pudo sembrar más de lo previsto", añadió.
Admitió, en cambio, que en la zona de Tres Arroyos y de Necochea el panorama es
mucho más alentador, con buenas implantaciones, con humedad y con lluvias.
En ese sentido coincidió Fidel Cortese, jefe de Comercialización de Cebada zona
sur de Maltería Quilmes.
"En sectores como Olavarría, Balcarce e incluso Coronel Dorrego, con Oriente y
Aparicio, están bien y nunca les faltó agua por las lluvias de junio y de julio.
Allí, los cultivos no tienen síntomas de estrés", aseguró.
"En el sudoeste hay dos situaciones", dijo.
"Por un lado, cultivos que se sembraron en época y están bien y, por otro, los
que se implantaron preocupantemente tarde, desde las lluvias de fines de julio.
Son los casos del noroeste de Coronel Dorrego y de Bajo Hondo, donde se debería
estar terminando el macollaje pero recién ha empezado el proceso", detalló.
"De todos modos, si el año acompaña en lluvias, y los pronósticos hasta ahora
indican eso, el panorama no será para preocuparse", comentó Cortese.
En la última campaña, la siembra de cebada para malterías --considerando
prácticamente al total de las acordadas bajo contrato-- llegó a 670.000
hectáreas.
"Para este año calculamos alrededor de 570.000 hectáreas. Se sembró bien en el
sudeste, quizás un poco más de lo previsto y, por la sequía, menos en el
centro-norte de Buenos Aires", aseguró Mauricio Morabito, gerente general de
Marketing de Agroquímicos de Syngenta.
"Nosotros preveíamos una baja del 20 por ciento del área sembrada, porque en el
centro-norte se hicieron cerca de 100.000 hectáreas y, en la última campaña, se
habían sembrado 150.000", manifestó.
"La caída en el país es del 10 por ciento, pero nuestra zona creció para
compensar la caída del centro-norte", agregó Cortese.
En cuanto a la calidad, señaló que, si bien se empieza a definir a partir de
octubre, más que nada por la incidencia de las lluvias, puede asegurarse que los
cultivos se presentan mejor que el año pasado.
Respecto de la anterior campaña, no fueron los chacareros del sudoeste que se
quejaron por la exigencia de calidad de las malterías.
"Los productores saben, antes de la siembra, cuál es el stándard requerido,
aunque, el año pasado se agregaron condiciones en cuanto a proteínas", comentó.
Varias de esas exigencias derivaron en que algunas producciones de cebada, la
mayoría afectada por la sequía, terminaran como forraje.
También aludió el ingeniero Cortese a las bondades de producir bajo acuerdo con
las malterías.
"Estar fuera de contrato es complicado, sobre todo cuando existe mucha cebada.
Es cierto que cuando no hay hasta se puede lograr alguna ventaja, pero la
mayoría de los años estamos cubiertos. Y quienes poseen contratos, y calidad,
tienen asegurada su venta", admitió.
Mejora en los rendimientos
"El panorama es mejor, porque hay muy buenas expectativas de que se normalice
el régimen de lluvias. Esto repercutirá, lógicamente, en los rendimientos",
aseguró Mauricio Morabito.
En tal sentido, aseguró que si las lluvias pronosticadas se concretan, habrá que
realizar un mayor control de las enfermedades.
"De todos modos, la humedad es una buena noticia y un mal menor respecto de la
sequía, porque es la que marca los rendimientos de los cultivos y los resultados
económicos", explicó.
En cuanto a la protección, Morabito señaló que siempre se intenta cuidar al
cultivo desde el arranque, ya sea en condiciones de sequía o de humedad.
También destacó que desde su empresa se trabaja con insecticidas para control de
pulgones, ya sea en trigo o cebada, así como con herbicidas para el control de
raigrás y de cebadilla en cebada, sustancial en selectividad.
"Pretendemos que los productores alcancen los mejores rendimientos y la mejor
calidad posible para la industria", concluyó el ingeniero Volpe