Peso a lo que se predijo, el mercado se niega a revalidar los pronósticos de bajas en los precios de los granos gruesos.
Si hubiese que arriesgar una opinión, habría que decir que los operadores en general tienen una expectativa de demanda acentuada por los próximos meses.
Es como si todos pensaran que la oferta récord de EE.UU. no va a ser suficiente como para producir una avalancha en los precios.
Mientras tanto, en los mercados domésticos, las operatorias duermen su siesta. La estabilidad de los precios es el resultado de la quietud externa de la soja; mientras que los cereales siguen bajo el paraguas del Estado y por ende no responden al comportamiento externo.
Además pocos son los que quieren vender en estas condiciones. Es notable, pero la oferta de soja aguarda mejores niveles.
Todavía hay incertidumbre sobre el clima en EE.UU. y eso alienta una esperanza de alza en los valores.