Para EE.UU, el organismo no sólo confirma una cosecha récord sino que, ahora, calcula una producción de 1% más todavía. Habla de 88 millones de toneladas y algunas chirolas más. Se trata de un 10% superior al volumen de la anterior cosecha, que fue de 80,50 millones.

Un dato alentador viene de la mano de la demanda. Las exportaciones de EE.UU. en el período 08-09 llegaron a la cifra de casi 35 millones de toneladas, que vieron alentadas con las últimas bajas de precios.

De esta forma, EE.UU. cuenta con apenas 3 millones de reservas. Recordemos que, a lo largo de los años 2006-08, tuvo un promedio aproximado de 14 millones de reservas. Hoy poseería tan sólo un cuarto.

Con esta estimación para EE.UU. más la elevada producción calculada de Brasil y la Argentina, el volumen de cosecha mundial rondaría en casi 245 millones de toneladas. Todo un número.

El USDA ha calculado para el MERCOSUR 118,75 millones. Para la Argentina, 51 millones y 62 millones, para Brasil. Sin embargo, desde nuestro análisis no afirmaríamos algo así. Hay que ver cómo sigue el conflicto y las “ganas” de volcar tecnología e inversión en general, por supuesto hablando de la Argentina.

Hasta el mes de diciembre es probable que los precios se mantengan deprimidos y con tendencia a la baja.

Si comparamos el valor del cierre correspondiente a septiembre con el del contrato de noviembre veremos que el diferencial ha caído un valor próximo a u$s 30 por tonelada.

Ello muestra que pese a la baja sigue habiendo un margen alto que debería ir desapareciendo, con la cosecha nueva.

Para los próximos días, habrá que prepararse para un escenario de mayores bajas. Es posible que el precio doméstico se ubique por debajo de $900.

Pero las cartas no están echadas, para siempre, así.

Después, seguramente, aparecerá en el horizonte norteamericano el problema de las reservas que no va a quedar solucionado con la nueva cosecha.

Si consideramos una demanda, en sintonía con la prevista en los últimos meses, con la fuerte tracción de Asia, existen todavía algunos elementos para la suba que no han entrado en el campo de juego.

A pesar de la cosecha mucho mayor, hay que considerar que el balance –tanto el mundial como el de EE.UU.- va a ser escaso.

Además se habla mucho sobre los mercados financieros en reversión, pero hasta ahora la cosa no está firme. Si se llega a verificar, en el mediano plazo, una recuperación de estos mercados así como del valor del crudo, bueno: en tal caso, el panorama va a mejorar.

No pareciera probable que el dólar siga en caída, sin embargo, con que esta paridad continúe, el cuadro va a patear a favor de los precios.

En fin, este es el partido que debemos jugar. Pero cuando pase la euforia derivada de una excelente cosecha gruesa en EE.UU., las cosas pueden empezar a cambiar de tono.

Obviamente nos referimos a la soja. Dados sus apretados stocks más la activa demanda mundial, esta oleaginosa presenta un cuadro de largo alcance interesante. Pero para los cereales, la situación es diferente: tienen un futuro más comprometido.

Sobre todo el maíz.