Si tuvimos precios firmes, hasta ahora, fue básicamente por la pésima cosecha de este año.
Pero ahora la oferta mundial “amenaza” con mejorar.
La voluminosa cosecha norteamericana ya está en la recta final y las famosas heladas no aparecieron hasta ahora.
La oferta pasaría así a ser relativamente holgada y, por ende, los precios abandonarán el premio que habían establecido, por una menor oferta respecto a una demanda firme.
Y así, el maíz también tendrá su golpecito, por arrastre.
¿Panorama sombrío? Y… la verdad: no es bueno.
Pero tampoco, resulta malo.
Dos factores pesan. Y si no lo hacen ya, lo harán en poco tiempo.
Los precios se están formando en gran parte sobre la supuesta gran cosecha de soja por parte de Sudamérica. Pero asegurar una gran cosecha, no es lo mismo en el plano de las palabras que en el de la realidad.
Por ejemplo Oil World estima la producción de soja 2009/2010 de Brasil en 62 millones y de la Argentina en 52 millones de toneladas. Por estos dos países habría una supercosecha de 114 millones de toneladas.
¿Qué pasaría si en lugar de este volumen hubiese 100 millones?
Estas estimaciones son altamente especulativas puesto que en el área del MERCOSUR las siembras aún no comenzaron. Es cierto, el clima podría ser favorable así como las intenciones de siembra. Pero también, es cierto que hay demasiados elementos de incertidumbre. Sin ir muy lejos, el conflicto del gobierno con el campo ya tiene un tinte pírrico.
Y lo curioso es que los fondos no toman una participación destacable.
Así que los interrogantes, aunque todavía no salten a la vista, lo irán haciendo una vez que el mercado vaya decantando la cuestión de la oferta norteamericana.
¿Y cuál es el otro factor? Es la demanda, señores.
La devaluación del dólar y el retraso del precio de los granos con respecto al petróleo de a poco van a inducir a los compradores de Asia y Europa a presionar con mayor demanda. Cada pérdida de valor del dólar, es más fácil para ellos importar soja o maíz.
Y a su vez, mejora el negocio de la industrialización de biocombustibles y, por ende, hay mayor demanda.
En este contexto, los fondos pueden dar algunas sorpresitas, ciertamente agradables
La decisión de siembra del productor para implantar maíz por estos días no se atiene exclusivamente a las variables climáticas, sino que también se relaciona estrechamente a la incertidumbre causada por no contar con un precio de referencia del cereal a futuro. La ausencia de reglas claras en cuanto a la comercialización futura de su producción y la elevada inversión (mayor inmovilización de capital v s soja) que requiere el cultivo son otros factores que desalientan la implantación del cereal. En este escenario se proyecta una intención de siembra recortada ahora en 1.875.000 hectáreas, 23,8% menor a la precedente y un 31,4% inferior a la media del último quinquenio. Es que de acuerdo a nuevos cálculos se abandonarían al cultivo unas 585.000 hectáreas respecto de la campaña anterior.
Debido a las recientes lluvias y a la temperatura de los suelos las siembras se ralentizarían, aunque la prevalencia de un tiempo seco para los próximos quince días, permitiría retomarlas activamente luego del oreado de los suelos. Se estima que en la presente campaña volvería a incrementarse el porcentual de siembras tardías de diciembre, buscando mayor estabilidad y de ser posible menor incertidumbre a cosecha.
En la zona Núcleo Norte y Núcleo Sur, las últimas lluvias recibidas permitirán en muchos casos iniciar las labores para implantar la simiente. En Cañada de Gómez, las últimas precipitaciones darán paso a las coberturas en los próximos días. También en Cañada Rosquín, comenzara la siembra de maíz luego de los milímetros caídos; considerando que la misma va a igualar o caer muy poco con respecto a campañas pasadas; puede disminuir un poco esta superficie por aumento en la de sorgo, pero las hectáreas en relación a cereales sorgo/maíz se mantendrán.
Hacia el Sur de Santa Fe, en el departamento de Gral. López, las coberturas todavía son incipientes. Se han implantado lotes puntuales, aunque el promedio de milimetraje recibido en la última lluvia, de unos 25mm, permitirá acelerar las labores. En Dtos. Irondo, Belgrano y San Martín, el avance en las coberturas no llegaría al 5%, y se estima una fuerte caída en la intención de implantación con respecto a la campaña precedente, la cual superaría el 30%.
Finalmente, debemos tener presente que el mercado seguirá débil mientras diguiere la cosecha norteamericana, pero que luego la demanda puede hacerlo reaccionar.