Luego de la semana negra por suerte ya finalizada, los precios podrían tender a la recuperación, sino total, al menos, parcialmente. ¿Para qué engañarnos? Lo más seguro es que será parcialmente.

Algo de mejora en los precios, tendrían venir.

Fue una semana marcada por la información de que no aparecerían -en lo inmediato- heladas (tempranas) por las puertas de la región agrícola de EE.UU. Para peor, los primeros maíces ya trillados están ofreciendo un rendimiento más que bueno.

Pero, y ahora ustedes dirán que vengo con el cuento del tío, la realidad es que las heladas siguen merodeando.

Si se dan, ellas gravitarán más sobre la soja que sobre el maíz.

Los organismos pertinentes no dejan afuera la posibilidad de heladas durante septiembre y comienzos de octubre.

Por eso, el mercado, seguramente, seguirán con sus fuertes oscilaciones. Al menos por los próximos treinta días.

El clima favorable golpea en contra de los precios. Y así lo sentimos durante la semana pasada.

Pero no todo vino de las estimaciones sobre el clima en EE.UU. Habría que mirar a China para entender mejor. Los chinos, seguramente, hicieron de las suyas cuando dejaron correr la noticia de que las importadoras oficiales de este país podrían incumplir buena parte de sus contratos.

Y así se hicieron sentir. Sirve para recordar el peso que tienen a la hora de formar los precios.

Respecto al sur, es decir a la producción del MERCOSUR, ¿qué noticias tenemos?

Oil World cree que la producción de soja 2009/2010 de Brasil se aproximará a 62 millones y la de Argentina a 52 millones de toneladas.

Respecto a nuestro país, tenemos serias dudas sobre que estas estimaciones se cumplan.

Se estima una superficie de 19 millones de hectáreas. Supongamos un rinde promedio de 24 quintales. El total a cosecha sería de 45 millones de toneladas.

Por eso las dudas. ¿Cómo se puede apostar a una gran siembra si cada tanto aparece el fantasma de una suba en la tasa de los derechos de exportación?

Por eso las dudas. Porque las intenciones de siembra pueden varias mucho, según evolucione el irracional conflicto del gobierno con el campo, con la consecuente reducción de la inversión.

Y además porque tampoco tenemos claro cómo va a seguir el clima. Porque para levantar más de 50 millones de toneladas se necesitan unas cuantas condiciones favorables, básicamente de las lluvias.

Hasta hace poco sembrábamos alrededor de 4 millones de hectáreas y ahora acabamos de hacerlo para más o menos 2,8 millones, pero como la mejora climática está llegando con cuenta gotas y en forma despareja, probablemente, una parte de esta superficie quede sin levantar, dados los ánimos que muestran los productores.

Recordemos que la media de varios años, para el maíz, rondaba en 5 millones de hectáreas y ahora las estimaciones de la actual campaña de granos gruesos se acercarían 2 millones.