Es curioso, pero es así.
Impulsados por la incertidumbre derivada del clima en EE.UU., por la acentuada demanda internacional de soja norteamericana y por la baja oferta mundial, los precios se niegan a caer abruptamente.
Más aún, ahora, que se sabe de la existencia de problemas serios con los cultivos en China e India.
Respecto al clima en EE.UU. todavía hay interrogantes asomando en el horizonte.
Existe la posibilidad de heladas tempranas y además por haberse sembrado tardíamente buena parte los cultivos requieren ahora un ciclo más prolongado.
Algunos analistas consideran que, en este contexto, es posible que la estadounidense cosecha récord no lo sea tanto; y así hablan de un volumen de 85 millones de toneladas en lugar de las 87 millones de toneladas estimadas oficialmente.
A este cuadro, al que podríamos llamar “biológico”, se agrega el “económico”, es decir un contexto económico mundial muy inestable, donde el dólar continúa su tendencia de pérdida de valor y el precio del petróleo muestra un zigzagueante pero ascendente camino a la suba.
Como sabemos un dólar en baja ayuda a los precios agrícolas, pues mejora la capacidad de importación de Europa y Asia y ello empuja, a su vez, al ingreso de dinero a los famosos fondos, a favor de los commodities.
Algo similar sucede con el combustible fósil. Cuando su valor mejora, se incrementa la demanda de granos para procesar con destino a la producción de combustible vegetal.
En este escenario tan particular, la soja es el cultivo que lleva mejor puestos sus zapatos. Sus ajustadas reservas a nivel mundial y la demanda de China abren una expectativa superior a la de hace un mes atrás.
Por lo pronto para las próximos tres quincenas, la demanda tendrá inconvenientes para satisfacerse ya que poco es lo que queda en el mundo, aún en EE.UU. Por ello, cuando se registran subas, las correspondientes a lo más inmediato son superiores a las correspondientes a noviembre o diciembre. El disponible camina en la cuerda floja.
Sea lo que fuere, existe una realidad: se viene la cosecha del norte. Por ello, los valores de Chicago muestran una suave tendencia a la baja entre los valores de la nueva cosecha del MERCOSUR y los de la vieja en los Estados Unidos.
Vamos a la convergencia. Y eso es negativo para nuestro disponible.