De la mano de la paulatina recuperación de la economía mundial, tras el mayor
"tsunami financiero" en décadas, los precios de las commodities volvieron a
retomar un camino ascendente.
Y a estas cada vez más atractivas cotizaciones se suma la sostenida demanda de productos agropecuarios por parte de los países asiáticos, con China a la cabeza, un mercado que prácticamente no disminuyó su ritmo de compras de oleaginosas, cereales y carnes.
Sin embargo, en este escenario que comienza a volverse favorable para los exportadores de materias primas, la brújula de la Argentina está "perdida": marca el mismo rumbo que indicaba hace casi un año y medio, cuando se desató la feroz pelea entre campo y Gobierno en medio de la peor sequía de los últimos años.
Así, en momentos en que la economía mundial vuelve a brindar un incipiente pero crucial viento de cola, el país aún está embarcado en el complejo debate de los derechos de exportación y muy lejos de poder concretar una simbiosis entre sector público y privado para poner todo el potencial productivo en funcionamiento.
En efecto: desde la crisis desatada por la aplicación de retenciones móviles, allá por marzo de 2008, pasaron dos secretarios de Agricultura, tres jefes de Gabinete, tres ministros de Economía, dos discursos en La Rural, decenas de medidas fallidas o retoques cosméticos para el campo y un sinfín de conferencias de prensa de la Mesa de Enlace y de funcionarios en Casa de Gobierno.
Como si se tratara de un déjà-vu, los especialistas consultados por iProfesional.com coinciden en que, en la Argentina, tropezar con la misma piedra es un "accidente" que se repite una y otra vez.
"El aparato productivo local aún no se puso en marcha en todo su potencial y continúa en la dirección contraria a la corriente de fondo de la época. En Brasil, en cambio, sus funcionarios comprendieron hace tiempo cuál es el verdadero eje para crecer y ahora están en condiciones de aprovechar el nuevo súper ciclo de precios de commodities", destacó Jorge Castro, titular del Instituto de Planeamiento Estratégico.
"Esta es una oportunidad histórica de largo plazo, que está relacionada con la demanda china y asiática y que va a durar cerca de 20 años. La Argentina tiene recursos, la cuestión es cómo organiza la producción agropecuaria y pone al país acorde con la tendencia mundial. Esto, todavía no lo hicimos, y Brasil hace tiempo que lo está llevando adelante", agregó el analista.
Las pruebas están en los números:
* Granos
Un dato clave: a mediados de los ochenta, ambas producciones estaban igualadas.
En la última década, Brasil incrementó su participación global en un 50% y, para
2009, su peso en el mundo será casi el doble que el de la de Argentina (que
desde hace diez años aporta cerca del 3% de la cosecha total del planeta).
* Carne
Tal como destacó Dante Sica, titular de la consultora Abeceb.com, en la década
del ´60, el 24% del mercado mundial de carnes lo tenía la Argentina, pero "hoy
retrocedimos hasta el 4%". Por su parte, Brasil, que antes era importador, este
año culminará con el 27% del total y aspira, en un plazo de seis años, a manejar
la mitad de la comercialización global, según proyecciones de la Unión Europea
(UE).
* Maíz
Por otra parte, el país vecino, que era un importador tradicional de maíz con
sello argentino, no sólo logró autoabastecerse sino que también obtuvo un saldo
exportable tal que lo transformó en el segundo mayor proveedor a nivel mundial,
desplazando a la Argentina.
* Lácteos
En lo que respecta a la industria láctea, la producción nacional de leche no
sólo hace diez años que no aumenta, sino que, incluso, registra caídas (este año
bajará 5% con respecto a 1999). Brasil, por su parte, según proyecciones del
USDA, culminará el año con un récord histórico de 30.300 M de litros, un 30% más
que hace tan solo cinco años atrás.
Además, en 2004 la Argentina exportaba 177 mil toneladas de leche en polvo, 10 veces más que Brasil. Sin embargo, este año, el país vecino está a un paso de superarlo como uno de los abastecedores de este alimento.
Argentina "dialoga", Brasil ejecuta
Frente a estas cifras, Sica destacó que "en la década del ´80, se decía que Brasil era la plataforma industrial y la Argentina la agropecuaria. Hoy ya no es así, Brasil tiene un gran desarrollo en el plano industrial y también está ampliando año a año su frontera de agronegocios".
Para Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional, en el país vecino "sucede todo lo contrario de lo que ocurre en la Argentina. Es una economía que supo transformarse. Comenzó a trabajar fuertemente en leches, carne y granos en la década del ´90 y logró una verdadera eclosión a partir de esta década. Por eso hoy ocupan mercados donde hasta no hace mucho mandábamos nosotros".
Por su parte, Gustavo López, director de la consultora Agritrend, se quejó de que "estamos perdiendo el tiempo y, nuevamente, desperdiciando una excelente coyuntura internacional. Los últimos anuncios del gobierno de Lula, de aumentar fuertemente el apoyo al agro, van en la dirección correcta. Ellos están incentivando la producción masiva, mientras acá seguimos castigando al complejo agropecuario con una estructura tributaria que va en contra de la inversión".
Las diferentes políticas entre ambos países son muy marcadas, tal como puede verse en el siguiente cuadro:

Brasil, llamado a ser el gran "supermercado" del mundo
Recientemente, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró que "Brasil será una de las grandes economías del mundo".
Pero este deseo no es sólo una pretensión o un "capricho" de los funcionarios del país vecino, es una visión compartida a nivel internacional.
"Desde el punto de vista agroexportador, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) lo señala como el país con más posibilidades de convertirse en el primer exportador de alimentos a nivel mundial, porque es el único con semejante capacidad de expansión de la frontera agrícola", explicó Ochoa.
"Brazilian steakhouse": la globalización de la industria cárnica
Recorriendo un mercado tradicional en EE.UU. para los latinoamericanos, como es Florida, puede observarse cómo proliferan, a lo largo y ancho de ese estado, los "Brazilian steakhouse", es decir, parrillas con el sello de ese país.
Lo más paradójico es que sus cortes no tienen acceso al mercado estadounidense, celosamente resguardado por las regulaciones sanitarias y los enormes subsidios para defender un sector estratégico. Sin embargo, este es un claro símbolo de cómo la carne ya está íntimamente asociada a Brasil en el exterior.
No es para menos: según datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), en 2005 la Argentina había realizado exportaciones por 754 mil toneladas que representaban el 10% del mercado mundial. Para este año, las proyecciones del organismo estiman 480 mil toneladas, es decir, casi un 40% menos y una pobre participación del 6% en el total global.
Muy distinto es el caso de Brasil que, a pesar de sufrir una caída de los embarques durante el primer semestre, mantiene cómodamente su liderazgo global con casi el 28 por ciento.
Y según Ochoa, en materia ganadera, el país vecino "va a seguir ganando cada vez más mercado, apoyado por su eficiente plan de transnacionalización de frigoríficos".

De hecho, unos meses atrás, desde la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC), aseguraron que están en condiciones de triplicar las exportaciones para 2013, al pasar de los u$s5.200 millones del 2008 a unos impactantes u$s15.000 millones.
En diálogo con iProfesional.com, Miguel Saredi, presidente del Grupo Pampa Sur, aseguró que el país vecino "encontró hace muchos años la fórmula en el consenso de las distintas fuerzas políticas y que entendió que hay que trabajar, producir y exportar".
Como contrapartida, la Argentina enfrenta dos serios problemas: por un lado, la fuerte sequía. Por otro, meses de políticas de desincentivo, signados por el cierre de exportaciones y la aplicación del encaje para mantener a raya los precios en las carnicerías.
Así se logró un proceso conocido como "liquidación de vientres": es decir, que los productores se deshacen de las hembras por no poder sostener la actividad o para pasarse a producciones más rentables, como la soja.
Por esta eliminación de "fábricas de carne", el stock ganadero en la Argentina pasó de 60,1 millones de cabezas a fines de 2006 a unas 57,7 millones en 2008.
Es decir que, lejos de aumentar, en apenas dos años se perdieron casi 2,5 millones de animales.
Producción de granos: el gran salto
En materia de granos (soja, maíz, trigo, girasol, sorgo, arroz, etc.), un dato clave es que, durante 45 años y hasta el año 1986, la Argentina y Brasil tenían el mismo nivel de producción.
Sin embargo, a partir de esa campaña, empezó el imparable despegue del país vecino y se amplió considerablemente la ventaja entre ambos.
En efecto, diez años atrás, en la campaña 1999/2000, la Argentina produjo 65 M de toneladas, mientras que Brasil se alzó con 83 M, es decir, una diferencia de 18 M.
Para este nuevo ciclo, desde Agritrend proyectan que el país vecino producirá 145 millones de toneladas y que la Argentina -dejado atrás parte del efecto sequía- se alzará con 85 millones, es decir, casi la mitad.
El siguiente gráfico permite observar cómo la brecha en la cosecha de ambos países se agigante cada vez más
Esto implica que, en apenas 10 campañas, la brecha entre las producciones más que se triplicó y alcanzó la inédita cifra de 60 millones de toneladas.

Sin embargo, la diferencia que se observa hoy en día podría ser ínfima con el verdadero potencial que tiene Brasil en materia agrícola.
"Para las próximas dos décadas, los funcionarios brasileños hablan de expandir su superficie de siembra y pasar de las actuales 50 millones de hectáreas a 120 millones. Este salto espectacular va a implicar un crecimiento enorme y sin precedentes en la producción de granos a nivel mundial", destacó López.
Según el experto, "esto es perfectamente viable porque el plan estará
sustentado en un gran fondo que van a implementar por u$s53.000 millones, que se
destinará a créditos y subsidios a los ruralistas. Esta política es
diametralmente opuesta a la nuestra, ya que mientras ellos apoyan, nosotros
castigamos al campo".
La soja es "verdeamarelha"
En materia sojera, aún cuando para la campaña 2009/2010 la Argentina alcanzará la mayor producción en la historia, con 51 M de toneladas, estará muy lejos de EE.UU. y Brasil, que aportarán 83 M y 60 M, respectivamente.
Sin embargo, López consideró que "ante el más mínimo apoyo que reciban, los brasileños van a ser los mayores productores sojeros, lejos. Están en condiciones de hacer crecer su cosecha en un 50%, con lo cual nosotros nos quedaríamos muy atrás, por un tema de extensión del área. Así, con un vecino mucho más agresivo, perderíamos parte de la importante influencia que tenemos hoy en el mercado mundial".
El director de Agritrend criticó la ambigua relación de los Kirchner con el "yuyito": "Pasaron de querer armar una OPEP de la soja a declararle la guerra" y, así y todo, "por más que critiquen a la soja, 9 de cada 10 dólares que van a ingresar por retenciones para esta campaña serán gracias a la oleaginosa".
Maíz, un caso paradigmático
El caso de este cereal es clave para comprender cómo la Argentina pasó a ser un productor influyente a quedar marginado del mercado.
Según López, "en algunos años llegamos a tener el 20% del mercado mundial de maíz y durante décadas estuvimos cómodos en el segundo puesto, detrás de EE.UU.".
Entre todos los mercados a los que la Argentina proveía figuraba Brasil. "Les vendíamos millones de toneladas para el nordeste, donde lo transformaban en carne aviar para consumo interno", explicó el experto.
Sin embargo, como no hay un incentivo a mejorar la producción y es un cultivo que requiere una fuerte inversión por hectárea ya que depende mucho del rendimiento, "se están cayendo los saldos exportables".
"Así es como este año nos encontramos con que las ventas argentinas pueden llegar a las 5 M de toneladas, mientras que los brasileños van a tener 10 M. O sea que, de tener que importar, pasaron a duplicar nuestro saldo y se transformaron en el segundo exportador detrás de EE.UU", se lamentó López.

Trigo, fuera del mercado mundial
Paralelamente al caso del maíz, un ejemplo de cómo la Argentina pierde influencia en el mercado global de granos está dado por el trigo.
Si bien la sequía es un condicionante fundamental, López estima que un 50% de la pérdida de producción obedece a la mala política llevada adelante por el Gobierno, con altas alícuotas, cambios en los plazos de los ROE y cierre de exportaciones.
"Estamos desapareciendo y perdemos mercados tradicionales, como Brasil, que ahora está coqueteando con los rusos para que les vendan cereal", explicó el especialista.
Las causas del dominio brasileño
Esta expansión de la producción agropecuaria de Brasil, sumado a la diversificación y crecimiento de su matriz energética y al fuerte peso de la industria, determinó que se perfile como una de las mayores potencias a nivel mundial y se distancie de la Argentina.
Así, mientras que en 1979 el Producto Bruto de ambas economías era similar, casi 30 años después, el del país vecino se multiplicó por 10, mientras que el de la Argentina se expandió menos de 3,5 veces.
"Que Brasil sea hoy la gran economía de América latina se debe a la persistencia y al mantenimiento de políticas de apoyo al desarrollo y una clara estrategia a pesar de los cambios de Gobierno. Siempre apostaron por el crecimiento del país y quedó demostrado que, con sus medidas de largo plazo, dieron una fuerte señal a todos los que tienen tomar decisiones de inversión", explicó Sica.
Como contrapartida, en la Argentina "todo esto fue muy volátil. No hubo continuidad y cada década se producían alteraciones en la dirección de la política económica", agregó.
En tanto, Saredi destacó, además, que "ellos tienen dirigentes y políticos muy distintos. Si hacen un bloque rural incluyen a todas las fuerzas políticas, incluso al oficialismo. Acá se construye un bloque sólo con opositores y después, en lugar de ocuparse del tema campo, se convierten en un bloque anti estatización de Aerolíneas y AFJP. Se desvirtúa".
En este contexto, Castro destacó que "no hay margen para mantener una política de confrontación como la que habían desarrollado los Kirchner en los últimos seis años. Hay que hacer un giro de 180 grados y volver a apostar a la producción. Nuestro socio comercial ya lo hizo, ahora depende de nosotros".
Juan Diego Wasilevsky