Y también, hay diferencia entre los futuros de la vieja cosecha y de la nueva.

Para la que viene, las condiciones se establecen bajo determinados condicionantes, tanto por el lado de la oferta como de la demanda. Y para la recolectada, hay otros condicionantes.

Sólo una cosa es común a ambas, para la vieja y la nueva: los stocks realmente ajustados.

Pero la gravedad para una y otra es distinta.

En la cosecha vieja el problema es muy agudo. La oferta ya está claramente limitada y delimitada; y, a su vez, la demanda sigue presente con fuertes incertidumbres para el futuro inmediato.

La demanda persiste. China, contra lo supuesto hasta hace poco, sigue firme, al pie del cañón. Está la declamada intención de venta por parte de éste respecto a sus reservas. Y está la fuerte demanda, sobre todo por poroto, para industrializar en el propio país.

Para el hoy, el cuadro es muy complejo, en materia de suministro. Los ajustados stocks sudamericanos no ayudan a los stocks norteamericanos, que son pobres.

Qué pasa en EE.UU. con sus stocks. El cuadro es delicado: los compromisos de exportación están en suba. China es el principal comprador.

Estamos por atravesar un período de alta inestabilidad. Y después… ¿qué viene? ¿Qué va a pasar a partir de octubre-noviembre? Acá está la cuestión.

El USDA nos da un indicio. Más del 50% de la soja en EE.UU. se halla en una situación mejor a la buena (concretamente, entre buena y excelente). Sólo hay un poco de temor a consecuencia del clima frío que puede afectar los cultivos.

Como expresamos, los bajos stocks sudamericanos, básicamente por la pésima cosecha, serán un problema grave a partir de ahora. La oferta deberá así salir fundamentalmente del país del Norte.

Pero este país recién en noviembre estará en condiciones de salir al mundo en forma gravitante.

Así que desde ahora, lo más probable es que observemos fuertes oscilaciones en los precios. La volatilidad será la constante.

En este ambiente, es casi seguro que se sabrá de noticias de todo calibre para llevar agua a los molinos de cada uno de los que hacen de usinas de tales noticias. De cosas menores, seguramente, se convertirán en mayores.

Con alarmas, fantasmas… Así sería el cuadro comercial.

El mercado tendrá que soportar el oportunismo. Por suerte, las instituciones son fuertes en el mundo.

Vamos a un ejemplo. Desde hace pocos días, se comenzó a comentar sobre un inconveniente bastante grave en un buque con carga de harina de soja norteamericana. Aparentemente habría estado contaminada, por residuos de maíz genéticamente modificado (OGM).

Por ello, los compradores de la Unión Europea, para España y Alemania, habrían frenado las compras.

El tema puede ser visto como uno de los tantos problemas que surgen en el comercio de commodities agrícolas.

Pero también puede preverse un gravísimo inconveniente que paralice las exportaciones de EE.UU. a la Unión Europea, bloque que importa enormes volúmenes de harina de soja como de la gigante industria de alimentos balanceados y mezclas para animales.

Y ¡ojo! Que esto puede ser algo gordo. O no.