En un clima tenso, gran cantidad de productores y dirigentes ruralistas esperaban anoche en la Rural de Palermo los resultados del encuentro entre la Mesa de Enlace y el Gobierno. Los cuatro presidentes anunciaron, al salir, que darían una conferencia de prensa luego de analizar a puertas cerradas las medidas que les anunciaron el jefe de Gabinete Aníbal Fernández y la ministra de la Producción, Deborah Giorgi. Pero de pronto se vieron sorprendidos, según relataron luego, por la conferencia de los funcionarios oficiales. Hugo Luis Biolcati, titular de la Sociedad Rural Argentina, graficó el momento: "parecía que habíamos estado en reuniones distintas". Relató que en ningún momento se había ofrecido la profusión de cifras que puso Giorgi sobre el tapete, y que por supuesto diferían de los cálculos ruralistas.
La percepción que sobrevino enseguida es que el Gobierno estaba cambiando las cartas. Y la confirmación llegó al instante, dijeron, cuando escucharon la explicación de que por bajas de costos y mejoras de los precios, no hacía falta tocar las retenciones de los granos.
Según relataron los ruralistas, nada de esto se había planteado en la reunión. Los ruralistas hicieron hincapié en la necesidad de bajar a cero los derechos de exportación del trigo, el maíz y el girasol, y reducir del 35 al 25% los de la soja. Esto significaba que el Gobierno tenía posición tomada sobre el punto más crítico del memorándum, y sin duda el de mayor impacto en los ingresos del campo. Además de ser el más urgente, porque la "cosecha gruesa" (los cultivos de ciclo primavero-estival) ya está arrancando.
Frente a la sorpresa, los dirigentes optaron por una actitud muy cauta. El primero que habló fue Eduardo Buzzi, quien explicó a la numerosa audiencia que lo que iban a hacer era una conferencia de prensa y no una asamblea. La gente entendió enseguida. Durante las explicaciones de los cuatro presidentes no voló una mosca, y tampoco hubo el menor murmullo durante las preguntas de los periodistas. El silencio subrayaba la táctica de la Mesa de Enlace, que explicitaría minutos más tarde Eduardo Buzzi: "no vamos a dinamitar los puentes, por ahora".
En los corrillos, se decía que en otra circunstancia se habría producido una respuesta encendida. No faltó quien pensase que lo ocurrido era una "operación del Gobierno" para generar una respuesta ríspida. Pero ayer mantuvieron la paciencia, aún cuando sabían que la bronca avanzaba por las rutas.
En cuanto a los anuncios concretos, la Mesa de Enlace dio a entender que los relacionados con la carne vacuna cayeron bien, pero "hay que esperar que se concreten". Los que tienen que ver con los granos, no agregan mucho: el plazo de cinco días para aceptar un ROE ya está en vigencia. Y el millón de toneladas de maíz prometido para la exportación "es insignificante y contradictorio", si se tiene en cuenta que la propia Deborah Giorgi anunció que iba a haber una cosecha de 19,5 millones de toneladas. Este cultivo ya está en tiempo de descuento, y la intención de siembra no da para una cosecha de más de 15 millones de toneladas.
Mientras digerían el desconcierto, los ruralistas empezaban a revisar los cálculos sobre el volumen de la cosecha que lanzó Giorgi: 96 millones de toneladas. Aún cuando se cumpla su vaticinio meteorológico ("va a llover bien", aseguró, despejando la duda ancestral del chacarero), para que ello se concrete tendría que haber un 50% más de maíz. Y sin tocar las retenciones, eso no parece viable.