En la zona agrícola de EE.UU. el clima continúa su camino a favor de los cultivos, sobre todo de maíz y de soja.
La gruesa en el norte tiene una perspectiva productiva interesante.
Cada vez estamos más cerca de la cosecha norteamericana. El tiempo pasa. Los cultivos se desarrollan en forma adecuada.
El mercado toma en cuenta las expectativas. El mercado es un complejo sistema de información, no sólo sobre lo que pasa hoy sino, también, sobre los que los agentes piensan que va a pasar mañana.
Cuando hablamos de un sistema de información, no decimos que sea de información necesariamente cierta. Puede haber información sesgada o disfrazada, para producir determinado efecto.
Vamos un ejemplo. En estas horas se conoció la noticia de que el gobierno chino se apresta a vender parte de sus reservas. Y además, se supo de comentarios sobre cancelaciones de importaciones de China provenientes de EE.UU. ¿Serán reales?
Dentro de este sistema se desenvuelven los fondos. Ellos acentúan, en general, los procesos, sea a la baja como a la suba.
Y, tanto el hoy como el mañana hablan de una buena cosecha en el hemisferio norte.
En este escenario, los precios tienen un horizonte de baja. Claro que todavía pueden pasar muchas cosas con las condiciones climáticas. Aunque haya una desmejora en el clima norteamericano, puramente momentánea, los valores deberían subir, momentáneamente, también.
Y en este cuadro de incertidumbre, actúan los fondos. Ellos pueden hacer subir las cotizaciones y, en consecuencia, uno puede creer –o ilusionarse- que se trate de una tendencia cuando, en realidad, resulta ser sólo un amague o una breve recuperación.
Existen, además, un sinnúmero de imponderables como ser la evolución de la nueva campaña en el hemisferio sur. Es cierto que se espera una gran cosecha, en América del Sur, por ejemplo. Pero también es casi seguro que ella ya esté considerada en el precio actual.
Es muy probable que ya hayamos ingresado en el tiempo de descuento. Pero, ello no quiere decir que no exista la posibilidad de beneficiarnos con algunos rebotes.
Si uno debiera apostar a lo más probable, diría que todavía vamos a tener a sorpresas gratas, pese a los malos momentos recientes. Nuevos rebotes.
Pero ¡guarda! Cada día será más difícil, al menos si no hay un elemento perturbador, que los precios retomen un senda como la de hace un mes.
De hecho los precios de las cosechas, es decir la vieja y la nueva, tienden a unirse. Porque, a la larga, los valores deberían ir en baja. Y así los pisos irán bajando. Y, obviamente, los techos también.