EE.UU. está de parabienes. Y Los farmers, más.
De acuerdo a los informes del USDA, el tiempo está resultando húmedo y bastante cálido. Por ello, la soja tiene un buen desarrollo. Y, en gran parte, está compensando los problemas de arranque.
Además, la implantación de soja habría superado las expectativas, en desmedro de la superficie para maíz. La intención de siembra pasó de 30,8 millones de hectáreas en marzo a 31,36 millones de hectáreas. Un récord.
Este es el cuadro de oferta en el Norte. Muy bueno. Una cosa así presiona en el mercado hacia la baja de los precios. Esto es algo que todos debemos tener descontado.
Pero, también, debemos recordar que los stocks en el mundo son bajos. Y lo seguirían siendo, aún con una buena cosecha norteamericana.
En lo inmediato, el cuadro de faltante es seguro. O casi, seguro. La realidad es que el aporte productivo del MERCOSUR ha resultado magro y para que la región vuelva a proveer soja en los carriles comerciales del mundo, faltan ocho meses. Obviamente, de la nueva.
Y la cosecha de EE.UU. todavía está en el horizonte, ya que faltan más de sesenta días.
Los stocks de la cosecha vieja siguen siendo la palanca de los precios actuales. Los niveles son mínimos. Y la demanda no muestra signos evidentes de depresión.
China, Japón, Corea del Sur y Tailandia continúan operando con significativas importaciones de soja y harina. Durante el mes de mayo, aunque hubo días de menor actividad, la actividad fue intensa.
Entre enero y mayo, las importaciones de soja de China alcanzaron a 17,4 millones de toneladas. Se trata de un volumen superior al del año pasado, con más de un 25% de aumento.
Hasta ahora, nada nuevo. Lo que sí es novedoso es la expectativa sobre el desenvolvimiento de la crisis financiera mundial. En los últimos días la percepción general sobre el futuro inmediato ha pasado a ser negativa.
Ello no se hace esperar en el movimiento de los fondos que buscan seguridad.
Además, está la cuestión política. El gobierno estadounidense dispondría medidas que afecten el desenvolvimiento usual de los mercados granarios. Se sabe del propósito de un aumento en las regulaciones sobre el desempeño de los fondos financieros, con la aplicación de limitantes a las operaciones de éstos.
En un contexto de mayores controles, los fondos se verían obligados a disminuir su porción destinado a commodities agrícolas. E, incluso, es factible que tengan que disminuir su operatoria en lo que hace a adquisiciones.
Las consecuencias, lógicamente, se marca en el plano de los descensos. De los precios, por supuesto. ¿Es posible que caiga más? Sí, es posible. ¿Mucho, pero mucho más? No lo creemos.
Se han juntado unas cuantas cosas para que el mercado muestre algunos signos de preocupación.
Este paso momentáneo por la zona de menores precios puede durar poco. Puede, señores.
No lo aseguramos, pero si decimos: puede. Todavía no estamos en el período peligroso para el desarrollo de la soja norteamericana. En agosto, se verán los pingos. Allí, veremos cómo evoluciona la soja.
Aguardar sorpresas positivas para los argentinos, no es aguardar el resultado de la lotería. El riesgo climático está latente en el coloso del norte.