En protesta a lo que está sucediendo con el sector, los tamberos enviarán lecheras a Liniers, algunas de ellas preñadas, para ser transformadas en carne de consumo, “algo que ocurre en los remates zonales”, advirtieron los dirigentes. Dicen que si hay otra caída en la producción “habrá que importar leche”.
La producción láctea cayó en dos millones de litros diarios en los últimos
meses y si hay otra baja del 15 % será necesario importar leche, advirtió ayer
el presidente de la Asociación de Productores de Leche, Raúl Catta.
El empresario advirtió también que si son enviadas mil vacas al matadero, eso
equivale a cerrar nueve tambos.
Este jueves, los tamberos realizarán una masiva liquidación de vacas lecheras,
algunas preñadas, para ser transformadas en carne para la venta, con el objetivo
de “demostrar en un día” lo que “ocurre habitualmente en los remates zonales”.
“Todos los días se liquidan vacas lecheras”, sostuvo Cattay y así justificó el
próximo “jueves blanco y negro” que tendrá su epicentro en el mercado
concentrador de Liniers: “un tambo tiene una dotación de 120 vacas”.
Por lo tanto “si se remiten 1.000 vacas, es el equivalente a dejar producción a
nueve tambos, que en la actualidad, de acuerdo con un análisis de Néstor Roulet
(Vice de CRA), cierran tres por día”.
“Sin la existencia de estadísticas oficiales, porque no las hay, sabemos que
desde julio del año pasado, la producción de leche diaria argentina bajó de 27
millones de litros a 25 millones”, explicó Catta.
CAÍDA. El directivo también integra la mesa lechera de la
Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap)
ratificó que los cálculos indican que si la producción cae un 15 %, Argentina
debería importar leche.
Catta esgrimió un manojo de datos en diálogo con la agencia de Noticias
Argentinas para respaldar la certeza de que el sistema de compensaciones de 0.10
centavos destinado a algunos tambos que produzcan hasta 6.000 litros diarios,
significa que “sólo el 50 % de la lechería está subsidiado”.
“El problema es que el sector tambero no tiene poder de negociación”, dijo a NA.
La imposibilidad de trasladar todas las variables que afectan a la lechería al
Gobierno, retrasa las tomas de decisiones para la producción, según el
dirigente.
“Debe tomarse en cuenta que en el ámbito tambero una decisión tiene un lapso de
tres años de anticipación, que es el tiempo que tarda en la parición de una
ternera, luego criada y después inseminada para dar a luz un ternero y tener
leche.
Los tamberos reclaman un precio de por lo menos 1.5 pesos el litro de leche en
tranquera.
Para Catta, “los consumidores pagan casi 3 pesos el litro de leche, un precio
como el europeo, por lo tanto respaldan con su compra en góndolas que el tambero
pueda percibir el costo de producción (un peso el litro) y obtener rentabilidad
para no cerrar”.
CALIDAD. Otro de los problemas que enfrenta el sector lechero
argentino y que recién comienza a percibirse es que comenzó a bajar la calidad
de la alimentación de los rodeos, debido a las condiciones económicas y
climáticas”.
“Si la situación de política productiva revierte, se puede recuperar un
porcentaje de la producción, pero no todo porque la vaca lechera responde según
una curva de lactancia y hay un período donde irremediablmente comienzan a bajar
los índices que no se revierten biológicamente”, señaló.
También explicó que el tambero no puede parar la máquina como hace una planta
fabril, sino que tienen que alimentarla, mantenerla sana y ordeñar dos veces por
día, “cuando no se puede, la alternativa es venderla a faena como ocurrirá el
próximo jueves”.