Serenidad, ante todo. Más que pensar en ventas, hay que parar. Detenerse un tiempo, es hora de reflexionar. Quien hace de la racionalidad, un hábito, gana. Al menos, a la larga.
¿Qué ha pasado? Al compás de señales financieras, los fondos hicieron de las suyas. Y, la posibilidad de que China comience a disminuir su ritmo de compras, según rumores esparcidos por los mercados, acentúo la rebaja.
Los fondos, además, han tomado nota de que las cosas en el primer productor del mundo andan bien. Los reportes lo exclaman: el clima, en líneas generales, está contribuyendo al buen desarrollo de la soja norteamericana.
El clima lluvioso en EE.UU, acompañado de temperaturas favorables, ayuda al desenvolvimiento de la soja en su primera etapa de crecimiento. El cinturón sojero- maicero ha podido acumular reservas de humedad, por encima de lo usual para este momento de la campaña.
Sin embargo, y pese a todo lo que se escuche en contra, los elementos fundamentales del mercado mundial no se han modificado.
Anoten, señores. Lo concreto es que el balance mundial continúa ajustado. Las reservas son tan bajas que cualquier noticia en contra de la oferta o a favor de la demanda, puede hacer saltar los precios. Además, China sigue comprando, pese a los precios. Este gigante quiere mantener un alto nivel de reservas.
Por ello, no deberíamos ni asustarnos ni alarmarnos. La volatilidad será una constante en estos dos o tres meses. Recordemos que tras las bajantes, vienen las subas. No pensemos que la tendencia será necesariamente a la suba. Pero, tampoco, nos subamos al tren del escepticismo.
EE.UU. tiene en este momento un reducido stock y las reservas de Brasil son muy bajas, inferiores al año pasado, fundamentalmente, por su alto ritmo de exportaciones.
En tal caso, una vez que los fondos reingresen con fuerza, es muy probable que los valores retomen la senda de hace unos diez días.
Veamos lo que nos dice Oil World. Si tomamos los grandes productores, esto es EE.UU. Brasil y la Argentina, sus stocks quedarán en apenas 40 millones de toneladas, para agosto. Recordemos que para la misma fecha, el año pasado, alcanzaban a 53 millones. Y, en el año, 2007, llegaban a más de ¡64 millones! Así, en tan sólo dos años, los stocks caerían cerca de 38%.
Ello explica porqué hay tanta diferencia entre el valor futuro Julio, cosecha vieja, y el valor futuro Noviembre, cosecha nueva. La diferencia entre uno y otro llega a más o menos u$s 60 - (Precio FOB Golfo).
Esta brecha, seguramente, se irá achicando a medida que nos acercamos a noviembre, hasta desaparecer. En noviembre ya está la cosecha de EE.UU. y, para esos tiempos se calcula que los stocks finales en el mundo superarán el volumen de 51 millones de toneladas. Es posible que EE.UU. alcance -en esta campaña- su récord, tal como lo prevé el USDA.
Obviamente, estas son proyecciones. La última palabra, la tendrá el clima. ¿Qué pasaría si EE.UU alcanza tan sólo 80 millones, en lugar del esperado récord de 88,5 millones de toneladas? Imaginemos al cuadro.
Porque puede haber sorpresas. Hay factores que tienden a bajar los precios. Pero no son tantos. Si a EE.UU. le va muy bien, seguramente, los valores se ubiquen por debajo de los actuales.
Pero, no hay nada escrito, al respecto, y la realidad es que el plan de siembra no está finalizado aún.
Por ejemplo, en EE.UU. hay interrogantes en el horizonte. Estados del Medio oeste, los primeros en levantar su cosecha, como ser Indiana, Illinois y Missouri han sufrido un retraso muy importante la siembra de la soja. Así, es razonable estimar una demora en las primeras entregas de soja.
Algo sabemos: es probable que a medida que nos acerquemos a la cosecha de EE.UU la diferencia entre el precio presente y el futuro, se achique.
¿Algo más? Sí. Pensemos: si con el transcurrir del tiempo, las condiciones climáticas en el país del norte se hacen favorables, los precios en el disponible también caerán.
Pero… por ahora, no se vislumbra nada. Todo pareciera ser parte de la volatilidad propia de un mundo con muchos rumores y pocas reservas.
El esquema mundial es positivo. No hay duda. Para aquellos escépticos vale recordar que durante el año 1999, hace diez años, el valor FOB puertos argentinos estaba en u$s 174.- y hoy supera con creces el valor de u$s 400.-
El problema no está en el mundo, el problema está en nuestras políticas económicas, en cómo se establecen las intervenciones estatales. Aquéllas que, en lugar de excepcionales, son cada vez más generales.
A partir del 29, se ve una luz. No muy grande, pero luz, al fin. ¡Fuerza!