Si bien las condiciones predominantemente secas durante el otoño favorecieron las tareas de cosecha gruesa y la misma se encuentra muy adelantada y a punto de finalizar, se han ido confirmando los pronósticos de una fuerte disminución en los rendimientos de todos los cultivos. Particularmente en la soja ha ido disminuyendo continuamente la estimación de producción del presente ciclo agrícola. Hoy por hoy el piso es de 32 millones de toneladas.
Continúa, especialmente en la franja oeste de la región pampeana, el fuerte
desecamiento prematuro de los suelos y es notable la falta de humedad disponible
para las siembras de cosecha fina. En especial, el trigo ya debería haberse
sembrado en el noroeste de la región pampeana, calendario que no se pudo
concretar y es muy difícil que lo hagan en los próximos días a no ser que
sobreviniera un fenómeno pluviométrico anómalo por ahora no previsto. Lo mismo
sucede en La Pampa y en vastos sectores de Buenos Aires, aunque en la franja
centro-este las posibilidades de recuperación del perfil de humedad en los
suelos es mayor por el régimen de lluvias normalmente más parejo a lo largo del
ciclo del trigo lo que ya se ha verificado efectivamente en el centro-sudeste
bonaerense donde con la humedad ya acumulada se podría pensar en que no faltará
agua en las próximas siembras, aunque de cualquier modo podrían disminuir las
intenciones de siembra de trigo por razones político-económicas. En las zonas
trigueras de ER, el ánimo de los productores ha mejorado con las lluvias
observadas en los últimos días de mayo. Este sector no presenta inconvenientes
destacados como para no concretar la intención, eventualmente podría decirse que
la situación de humedad es mejor que la del año pasado.
La oferta forrajera era regular a mala estando muy correlacionada con la
disponibilidad de agua útil. La zona más favorecida era la denominada región
núcleo, que disponía de más humedad en el suelo lo mismo que algunas zonas de
Entre Ríos y ahora también el sudeste de Buenos Aires donde se habían podido
sembrar algunas pasturas. En el norte de Santa Fe, en Córdoba y La Pampa, lo
mismo que en el noroeste y sudoeste de Buenos Aires la situación era preocupante
ante el advenimiento del invierno con muy escasas reservas forrajeras. Se
perfila un panorama muy dificultoso para la actividad ganadera en las zonas
secas.
Por CCA - exclusivo para Agrositio.com
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