Hoy por hoy, el precio de los granos en términos de insumos resulta atractivo. El caso del trigo es el más representativo.
Aunque las cifras
oficiales sean aceptables, hay claros indicios para dudar de ellas, por lo que
bien se puede aguardar una baja en la producción para la nueva campaña. En
cereales sin mayor duda.
Si bien las cifras brindadas por la Secretaría de Agricultura son relativamente
favorables, la realidad según entendemos nosotros es que la devaluación en
lugar de favorecer una fuerte aumento en la producción no ha logrado otra cosa
más que acentuar la incertidumbre.
En primer lugar porque ella trajo consigo la espada de las retenciones.
El efecto perverso de los derechos de exportación sobre la producción es manifiesto. Como sombra, ellos se deslizan sobre el valor de la producción, sin que fácilmente el productor advierta la quita aplicada a los precios de la agroindustria.
Al ser todos los bienes del agro transables, no sólo la parte que se exporta sino también la que se destina al consumo interno recibe el impacto de este impuesto claramente antiproductivo.
Lógicamente, en un contexto de aguda falta de
recursos, donde el cuadro fiscal representa uno de los peores problemas del
gobierno, y en vista de la pobre performance en la recaudación impositiva,
estos impuestos pasan a ser la panacea frente a los resultados de una alarmante
falta de medidas estructurales. En tal caso, tienen una respuesta fiscal y sobre
el nivel de precios altamente favorable. Pero debe quedar claro, esta presunta
respuesta positiva es únicamente de corto plazo. Pues en rigor, estos impuestos
atentan con toda contundencia sobre la productividad y la expansión de la
frontera agropecuaria de la producción, paradójicamente, destinada a la
exportación.
En segundo lugar, porque arruinó la operatoria de los mercados a Término y de
futuros cuyo funcionamiento son elementales en el riesgo agrícola.
En tercer lugar, porque ella puso en conflicto a los dos eslabones más importantes de la cadena de valor esto es el de la producción granaria y el proveedor de insumos, al quedar dolarizados los valores a pagar.
En tercer lugar porque la devaluación pulverizó al sistema bancario y con ello desapareció el crédito así como también el crédito comercial.
Y en cuarto lugar, porque ella produjo un encarecimiento casi geométrico de los fertilizantes y agroquímicos, lo que induce a bajar su uso, en desmedro de la siembra directa.
A favor, queda por supuesto una mejora en el precio que hoy está potenciada por la retención que mantienen los productores sobre su mercadería en buena parte por el uso de los silos de campaña (silo bolsa).
Veamos la evolución de los precios del trigo:
TRIGO ( en pesos por quintal a moneda constante de junio de 2002)
1997/01
2001 2002
20,072
21,3 25,74
19,907
21,6 31,75
20,969
21,5 36,25
22,243
22,4 37,43
22,963
23,9 44,25
22,361
23,9 40,1
22,137 23,6
21,476 22,2
21,358 22,5
22,184 22,5
22,302 22,2
19,364 21
Este gráfico es elocuente y ayuda a tomar una decisión de venta. Este momento puede ser mejorable en poco tiempo. Pero no hay duda de que es bueno.
Obviamente las ventas están condicionadas a cuál es el destino de ellas. Si se trata de comprar insumos, la situación es favorable, ya que al mismo tiempo que se aseguran se logran un buen arbitraje.
Si se cumplen las predicciones de baja en el
maíz y la polinización a darse en pocos días más en EE.UU resulta negativa,
los precios de este cereal deberían tender a la suba, en poco tiempo más.
CAMPAÑA AGRICOLA 2002/03
De acuerdo a las estimaciones de la Secretaría de Agricultura, y ya implantada más del 25 % de la superficie estimada que se realizará este año con trigo y si se dan las condiciones para sembrar lo planificado, la superficie que se sembraría sería de unas 6,5 millones de hectáreas.
El tiempo bueno de los últimos quince días ha
permitido recuperar la confianza en que se llegará a esta superficie, pues se
pudo avanzar rápidamente en la cosecha gruesa y preparar la cama de siembra.
CAMPAÑA AGRICOLA 2001/02
La soja alcanzó la mayor área sembrada de la historia en el país, con unas 11,5 millones de hectáreas, lo que representa un incremento del 8 % respecto a la anterior campaña.
De acuerdo a esta superficie implantada y dado el aceptable condición climático, se puede estimar una producción final para este año cerca de 30 millones de toneladas.
La superficie sembrada de girasol subió en 7,5 %. Así ella llegó a las 2,03 millones de hectáreas, estimándose una producción nacional cercana a 3,8 millones de toneladas.
El maíz alcanzó un área sembrada de 3.043.000 has . De ellas serán para la producción destinado al circuito comercial cerca de 2.430.000 has, mientras que el resto pasaría a uso de alimentación animal.
Ya cosechado cerca del 90 % del maíz implantado, y de acuerdo al área sembrada, se calcula una producción para esta campaña de 14,4 millones de toneladas.
Par el complejo cereales, la producción en la campaña 2001/02, según los cálculos de la Secretaría de Agricultura habrá bajas, tal como lo muestra el siguiente cuadro:
|
CULTIVOS |
2000/01
(1) |
2001/02
(2) |
VARIACIÓN |
|
CEREALES |
|
|
|
|
TRIGO |
15.960 |
15.300 |
-
4,1 |
|
CEBADA
CERVECERA |
718 |
513 |
-
29,2 |
|
ARROZ |
859 |
700 |
-
21,1 |
|
AVENA |
645 |
660 |
0,9 |
|
CEBADA
FORRAJERA |
5 |
7 |
40,0 |
|
CENTENO |
125 |
88 |
-
36,0 |
|
ALPISTE |
19 |
17 |
-10,5 |
|
MIJO |
30 |
27 |
-
10,0 |
|
SORGO
GRANIFERO |
2.906 |
2.760 |
-
7,1 |
|
MAIZ |
15.365 |
14.400 |
-
12,1 |
|
TOTAL |
36.632 |
34.472 |
-
5,9 |
Las dificultades climáticas han repercutido en una disminución en el área que se cosechó, que se ubicó en las 6.822.000 has.
Por ello, la producción de maíz se ubicaría
alrededor de 15.300.000 de toneladas.
La producción de oleaginosas, en la campaña 2001/02, superará a la registrada
en el año anterior, en 12,7 %, tal como lo muestra el siguiente cuadro:
|
CULTIVOS |
2000/01
(1) MILES DE TONELADAS |
2001/02
(2) MILES DE TONELADAS |
VARIACION
(2) / (1) |
|
GIRASOL |
3.043 |
3.790 |
24,5 |
|
SOJA |
26.864 |
30.000 |
11,7 |
|
LINO |
22 |
11 |
-
50,0 |
|
MANI |
394 |
360 |
-
8,6 |
|
SUBTOTAL |
30323 |
34.161 |
12,7 |