Estos operadores actúan a través de fondos que mueven importantes montos de dinero.
Hay señales muy contundentes para los inversores avancen.
Los ajustados stocks de la oleaginosa y, en general, de los granos, junto con la firme demanda china y la debilidad del dólar constituyen un soporte muy fuerte.
El alicaído nivel de reservas de la soja no será de fácil recuperación. Sobre todo porque en la Argentina, el desánimo es muy grande y la capacidad financiera para afrontar una campaña con la mayor tecnología es muy baja.
En Brasil, no existen motivos para un ciclo peor al actual pero, tampoco, para uno mucho mejor, dado que la campaña ha presentado un nivel de producción mucho más reducido al esperado. Ha sido algo más bajo, pero no, malo.
A ello, debe agregarse el valor del petróleo. En febrero, el barril del crudo apenas rondaba en torno a u$s 35.- Hoy ya está por encima de u$s 60.-
En miedo de este cuadro, la demanda por alimentos en los países conocidos como emergentes sigue en suba. Desde Asia y Medio Oriente y hasta, incluso, América Latina, la cuestión camina por rieles de aumento.
La lección que estamos aprendiendo es que los países emergentes, o al menos muchos de ellos, se encuentran en mejor estado para salir de la crisis. De hecho, gran cantidad de ellos no acusan un golpe respecto a su demanda por agroalimentos.
Para entenderlo con mayor claridad, recurramos al índice que elabora Morgan Stanley. Nos referimos al MSCI para Mercados Emergentes.
El índice MSCI (Mercados Emergentes) muestra una suba del orden del 36% en lo que va de este año en tanto que el Promedio Industrial Dow Jones y el Standard & Poor´s 500 se halla casi estancado.
Este indicador, MSCI de Mercados Emergentes, llegó a su mínimo en octubre de 2008 y a partir de ese mes ha mejorado más de un el 65%. En el mismo período el MSCI Mundial (donde también están los Emergentes) apenas mejoró poco más de un 20%.
Es interesante subrayar esto para aquellos trasnochados que todavía hablan del “deterioro de los términos de intercambio” de los commodities.
Tanto en la soja como en el trigo y el maíz, y en vista de que la recesión mundial, sobre todo en países demandantes como China, se estaría morigerando, los fondos se pusieron en el frente de batalla, con compras masivas en los mercados de commodities.
Muchos de ellos, son los de siempre, es decir los que tratan de anticiparse a lo que los fundamentos van mostrando, merced a los movimientos de oferta y demanda. De esta forma, los fondos suelen acentuar las bajas así como las subas.
Pero también están aquellos operadores de mercados más bien financieros que, desde los fondos de inversión, entran y salen de las diferentes alternativas que existen para hacer ganancias rápidamente. Estos fondos suelen tener ingresos de dinero muy superiores a los primeros. Así es que, desde que empezaron a operar fuerte, hace unos cinco años aproximadamente, las fluctuaciones de precios se pronunciaron.
Motorizados por la especulación financiera y frente a la devaluación del dólar, las turbulencias financieras y la posibilidad de un incremento en la tasa inflacionaria de los principales países, como EE.UU, Japón y el bloque de la U.E., buscan rentabilidad y protección en los commodites ya ellos, a diferencia de otras opciones, son insumos elementales para el hombre.
La cuestión es que tanto uno como otros están en la cresta de la ola, otra vez.
Sea por razones financieras u por cuestiones de demanda y oferta, los fondos están muy inquietos. Así se mueven. Y cuando lo hacen, es a favor, más que en contra.