¿Estamos cerca del quiebre? Es muy difícil predecir ello, lo que sí sabemos que cada nueva suba nos acerca el punto de inflexión y que éste está ligado a los fundamentos.

La firmeza que muestran los fundamentos sorprende a muchos, pero la realidad es que dado el cuadro actual los precios tienen un piso asegurado.

Este piso está sólido por la acción de cuatro fuerzas que presionan en el mercado de granos, especialmente, en el de la soja y de las oleaginosas en general.

En primer lugar, vale destacar la tendencia mundial a la mejora, paulatina pero sostenida, del precio del crudo. Hoy el petróleo se cotiza en 20% más que hace un tiempo atrás. A su vez, el dólar va acomodándose a la baja. El comportamiento de ambos no parece ser una cuestión errática sino firme.

Las bajas reservas de soja de EE.UU., en segundo lugar, cumplen un papel de trampolín en los precios en el complejo. China, pese a los comentarios negativos, sigue fuerte en su acción demandante.

De acuerdo a la información brindada por Administración General de China, las importaciones de soja crecieron aproximadamente un 35% a lo largo del período enero – abril, respecto al mismo período del año anterior. Tal incremento es llamativo, sin duda. Piensen que estamos en medio de una crisis mundial y, a pesar de ello, el consumo chino crece.

En tercer lugar, está la cuestión de la abrupta rebaja en la producción de Sudamérica. La caída en la Argentina ha dejado a los operadores boquiabiertos.

La rebaja sudamericana incide directamente en la capacidad de venta de EE.UU. que debe reemplazar en parte a la región.

Respecto al cuadro de oferta y demanda en EE.UU, el USDA acaba de informar, la mayor reducción de los stocks ahora calculados en tan sólo 3,5 millones de toneladas. En vista de ello, relación stock/uso pasa a ser tan sólo 4,3% cuando en mayo de 2008 era de 6,7%. Existen informes privados que estiman un nivel más bajo todavía.

A su vez, Oil World calcula que las reservas en el mundo seguirán en baja. Estima que para finales del presente ciclo alcanzarán un nivel de apenas 50 millones de toneladas. Se trataría del volumen más reducido de los últimos cinco años.

Es obvio que en esta rebaja, la Argentina influye directamente y de forma contundente. Hace unos meses se pensaba en una cosecha de al menos 47 millones y, hoy, sabemos que no superará el nivel de 32 millones. Es un 33% menos.

Así las cosas, el productor argentino está virtualmente sentado sobre su cosecha y va vendiendo de acuerdo a sus necesidades financieras.

Si debemos hacer un ejercicio de prospectiva orientada a la previsión del futuro más o menos inmediato, imaginamos un escenario futuro posible con un cuadro de precios firmes. Precios sostenidos y determinados, básicamente, por la evolución de las labores en EE.UU.

Quizás, en el mercado doméstico, el piso se afirme en torno a $1.000. A partir de este valor habrá, seguramente, picos.

Claro que este escenario admitirá altibajos a consecuencia de la acción de los fondos, siempre alertas para tomar ganancias.

Así están las cosas. Lo malo es el tiempo, algo que no podemos corregir pues, desde arriba, se decide. Respecto a las medidas oficiales… para qué agregar algo más a lo dicho y escrito en tantas partes.

Así están las cosas...