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Las lluvias caídas en varios puntos del interior del país en las últimas horas no alcanzaron para cortar la sequía que afecta a una vasta zona de producción agropecuaria, donde la falta de agua ya se percibe en la mala cosecha de este año: un 35% menos que la campaña anterior.

En la provincia de Buenos Aires, las lluvias de ayer y anteayer no trajeron alivio a los productores. Las mayores precipitaciones se produjeron en Olavarría, donde llovió 31 milímetros (23 el sábado y 8 ayer); también Benito Juárez y Tandil recibieron cantidades moderadas de agua, del orden de los 17 milímetros en el registro pluviométrico en el primer caso, y 15,8 en el segundo. Cabe señalar que el partido de Olavarría está ubicado en una zona de déficit hidrológico, pero ha tenido varias lluvias que lo dispensaron del problema de la sequía aguda.

Las precipitaciones en la zona de Mar del Plata, en tanto, alcanzaron a un nivel de 13,3 milímetros; en Azul, de 7, y en Tres Arroyos, de apenas 0,2 milímetros el sábado por la noche. Ayer no llovió en ese distrito del sur provincial.

En las inmediaciones de Mar del Plata, además, los pluviómetros, según las zonas, registraron marcas de 6 a 15 milímetros a partir de los chaparrones que comenzaron poco antes del mediodía y se extendieron durante algo más de dos horas. Para anoche se esperaban más precipitaciones, al igual que durante toda la jornada de hoy, aunque con moderada intensidad.

"Todo muy triste por aquí"
Carlos Sáenz, presidente de la Sociedad Rural de Balcarce, dijo a LA NACION que estas lluvias eran demasiado escasas para el panorama que se viene afrontando desde hace varios meses. "Todo está muy triste por aquí", dijo el productor, y confirmó que por la zona había poca siembra, en particular algo de cebada y, como definió, "algún corajudo" que apostaba al trigo. "No nos ayuda el escenario económico, el político y tampoco el climático", insistió.

En el norte de Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos y Santa Fe no se registraron lluvias. Más al Norte, los registros más generosos se concentraron en Formosa, donde cayeron unos 30 mm. En Chaco y Corrientes, apenas llegaron a los 3 mm. En la Mesopotamia, donde la sequía ya se había hecho evidente por las magras cosechas de maíz y soja y por la mortandad de animales, ahora se observa de manera dramática la histórica bajante de los ríos Paraná y Uruguay, que está afectando la provisión de agua potable en varias ciudades. En Córdoba, el otoño está siendo muy seco. No llovió lo normal en marzo y abril, y el registro de precipitaciones tampoco se normalizó en lo que va de este mes, salvo por algunas lloviznas y lluvias de muy bajo milimetraje (de entre 2 y 18 mm).

En esta época del año, terminada ya la cosecha de soja y maíz, el agua es necesaria para garantizar la humedad suficiente para sembrar trigo y otros granos finos.

Este episodio de falta de lluvias comenzó en 2008. Por eso, a principios de este año, el Gobierno decretó la emergencia agropecuaria nacional, que les permite a los afectados diferir el pago de impuestos. Sin embargo, esa medida aún no se homologó y, por lo tanto, no es aplicable.