Si bien las condiciones predominantemente secas del mes de abril y lo que va de mayo favorecieron las tareas de cosecha gruesa, que se encuentra bastante adelantada, se van confirmando los pronósticos de una fuerte disminución en los rendimientos de todos los cultivos. Va finalizando la cosecha de soja de primera y de maíz de primera y comienza la cosecha de los cultivos de segunda. Si bien la soja es el cultivo que menos ha acusado la disminución de los rendimientos, dicha disminución es apreciable: en algunos casos se pensaba que con las lluvias producidas hacia finales del ciclo se habían recuperado los cultivos con suficiente cantidad de chauchas, pero resultaron en muchos casos con granos chicos y livianos que influyeron negativamente en los rendimientos.

Tanto en maíz como en soja los sectores más favorecidos resultaron los del centro y sudeste de Córdoba y centro-sur de Santa Fe que recibieron mejores lluvias en los períodos críticos. El girasol también acusó fuertes disminuciones de rendimiento, incluso en zonas buenas para esta oleaginosa, como el sudeste bonaerense, donde los cultivos sufrieron fuerte stress hídrico. Otros cultivos menos exigentes en agua como el maní y el sorgo granífero respondieron mejor a la sequía, lo mismo que muchos cultivos de algodón en el NEA, cuya cosecha coincide con un momento seco, lo cual es favorable.

Ahora preocupa especialmente en la franja oeste de la región el fuerte desecamiento prematuro de los suelos y la falta de humedad disponible para las próximas siembras de cosecha fina, en especial trigo. En muchas zonas de Córdoba hacia fines de mes comienzan las primeras siembras, pero ya finalizado el período de lluvias normales, los suelos (especialmente hacia el sudoeste) se encuentran completamente secos, lo que influirá negativamente en la intención de siembra. Lo mismo sucede en La Pampa y en vastos sectores de Buenos Aires. En la franja centro-este de la región pampeana las posibilidades de recuperación del perfil de humedad en los suelos es mayor por el régimen de lluvias normalmente más parejo a lo largo del ciclo del trigo.
La oferta forrajera era regular a mala, muy correlacionada con la disponibilidad de agua útil. La zona más favorecida es la denominada región núcleo, que disponía de más humedad en el suelo. En zonas de sequía preocupa la escasez de reservas forrajeras para el próximo invierno.

  • Por CCA exclusivo para Agrositio.com

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