¿Por qué hacer un alto? Simple: los precios son buenos; por eso mismo, convendría analizar la posibilidad de una reducción en los próximos días. Seguramente momentánea, pero reducción al fin.
¿Toma de ganancias a la vista? Después de mirar el comportamiento del mercado durante mayo, uno diría que es muy probable que, de un momento a otro, suframos una rebaja. La lógica y la experiencia así lo indican.
Muchos agentes querrán hacer efectivas sus ganancias. Tal actitud sería coherente con la percepción de estos últimos dos días acerca de la crisis internacional: sería más dura de lo que se pensaba. Se ahogan las expectativas favorables con que comenzamos mayo.
El Banco Central Europeo (BCE) acaba de publicar su boletín, donde sostiene que la economía mundial continúa bajo una contracción severa, pese a los signos positivos registrados últimamente. Y por ello, estima que la demanda mundial de bienes y servicios en general seguirá mostrándose muy débil a lo largo de 2009, para comenzar su recuperación en 2010.
Recordemos que los fondos siguen muy activos en Chicago. Y cuando ellos deciden salir, precipitan bajas en los mercados granarios.
Sea lo que fuere, lo más importante es que la tendencia de mediano plazo es a la suba o, al menos, a mantenerse en estos niveles. Y más fuerte es esta tendencia en la Argentina, ya que los precios internacionales de la soja permitirían un valor más próximo a $1.100 que a $1.000. Sin embargo, estamos en $1.000.
Tarde o temprano esta brecha se achicará hasta desaparecer. La explicación acerca de porqué existe tal diferencia podría basarse en que estamos en tiempo de cosecha. Y eso los exportadores y las aceiteras lo tienen claro.
Somos un país afortunado, en plena crisis mundial, el principal producto de exportación no se ve afectado. La soja cotiza a 417 dólares por tonelada. Si bien este valor es menor a u$s 460, de igual fecha de 2008, lo cierto es que resulta un 30% superior a de los valores promedio de los últimos años
Vale la pena hacer una reflexión sobre los números. Los del USDA dan gracia.
Consideren que el USDA tiene visiones muy ingenuas. Al menos, así lo apreciamos nosotros.
Fíjense. Al incluir las primeras proyecciones para la campaña 2009/2010, el organismo hizo estimaciones sobre Sudamérica que muestran un desmesurado optimismo. Para Brasil y la Argentina, donde aún se está cosechando el resultado del ciclo 2008/2009, el USDA estima la próxima cosecha en 60 y 51 millones de toneladas, respectivamente.
¿Se dan cuenta? Más de 50 millones de toneladas para la Argentina. ¿En qué mundo vive esta gente?
Lo bueno es que, cuando pase el tiempo y deban bajar tal número, los valores tendrán un nuevo aliciente para sostenerse.
Para la Argentina, la predicción suena fantasiosa. Múltiples problemas de arrendamiento, pérdidas de aproximadamente u$s 250 por hectárea, con súbitas e imprevisibles intervenciones estatales, con un clima de negocios negativo, con una humedad en la cama de siembra casi nula y con pronósticos climáticos preocupantes, ¿quiénes van a apostar a crecer?
En la campaña que acaba de terminar, la producción de soja será de apenas 32 millones de toneladas. Para encontrar cifras como ésta hay que remontarse varios años para atrás.
Respecto al maíz, el USDA piensa que, en la Argentina, habrá una cosecha para la nueva campaña de 15 millones de toneladas, cuando este año se aproximaría a 12 millones. ¿Recuerdan que en la campaña 1997/98 habíamos llegado a arañar los 20 millones?
Peso a todo el USDA cree que vamos a crecer… ¿No se toman en cuenta los costos por hectárea, las intervenciones gubernamentales y la falta de humedad?
Y del trigo… ¿qué decir? Todos lo sabemos: el cuadro es patético. En la década del 20 lográbamos producir 9 millones y esta campaña no llegamos a tal nivel.
Para ubicarnos en la palmera, tomemos en cuenta de que eran épocas que nadie sabía lo que era un tractor… Menos aún una cosechadora.
Sin embargo, el USDA, En su nuevo reporte, pronostica la cosecha 2009/2010 de trigo argentino en 11 millones, muy por encima de los 8,40 millones del ciclo anterior.
¡Ánimo! A pesar de todo, el horizonte está lejano pero luminoso.