El gobierno está preocupado. El director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Enrique Rubio, dijo a Ultimas Noticias que es necesario atender esta situación y favorecer los acuerdos en la cadena cárnica para tranquilizar el mercado. El lunes pasado en la reunión de la Junta del Instituto Nacional de Carnes se comenzó a discutir el tema.
"La operativa que habíamos diseñado en verano había entrado en un impasse pero en estos días nos preparamos a retomarla. Si logramos generar una operativa suficiente para que volúmenes importantes de ganado semipreparado puedan entrar al frigorífico, podríamos descomprimir la situación en el campo y estabilizar el mercado en una proporción mayor a la esperada", explicó Rubio. La industria no parece dispuesta a acceder a las preocupaciones del gobierno porque está comprando ganado barato.
Los representantes de los ganaderos en la directiva de Inac coinciden con el gobierno, pero necesitan dinero “contante y sonante” y venden sus ganados a precios bajos porque temen que los fríos y las heladas los afecten aún más.
El centro para el gobierno es armar una trama que mejore la alimentación del ganado y que no queden los ganaderos expuestos a los precios que la industria está dispuesta a pagar en este escenario.
La industria frigorífica mantiene una actitud de fría relación con el gobierno como consecuencia de los desencuentros de fin de año cuando el Poder Ejecutivo exigió que se rebajara el precio del asado.
Días pasados, Alfredo Fratti, presidente de Inac, dijo que el mercado cárnico era un “relajete”.
El director ejecutivo de la Cámara de la Industria Frigorífica, Daniel Beleratti, le respondió que debería hablar más claro. "Nosotros no vendemos al otro día lo que compramos porque en el mundo hay crisis”, dijo.