Los golpes del último período de la cuota Hilton machucaron la rentabilidad del negocio más jugoso de la carne argentina, que compra la Unión Europea. El plazo, que va del 1º de julio al 30 de junio de cada año, arrancó en 2008 con una demora en la distribución del cupo de 28.000 toneladas que provocó la postergación de embarques, en algunos casos, hasta entrado agosto.
Una cosa llevó a la otra y el Gobierno, a pedido de algunos frigoríficos, aflojó la presión del cronograma de embarques y postergó un mes el primer vencimiento. El 1º de marzo de cada año, los frigoríficos deben tener enviado el 70% de volumen que recibieron. Esta vez, la línea se corrió al primer día de abril.
Aún así, entre el 70% del cupo y lo efectivamente despachado el 1º de abril, hubo una diferencia de casi 1.800 toneladas de carne, que no se llegó a despachar. Entonces, como es habitual, la Secretaría de Agricultura redistribuyó ese tonelaje entre las empresas que venían al día con el despacho de sus propias alícuotas. Sin embargo, algunas de esas plantas rechazaron las toneladas extra la semana pasada, porque decidieron que no tenían tiempo para llegar a enviar el adicional con el que Agricultura, paradójicamente, las estaba premiando.
Según un exportador de carne, la postergación de un mes de la reasignación del cupo terminó complicando a otros establecimientos que, si hubiesen obtenido el premio un mes antes, podrían haber despachado el nuevo tonelaje.
Entre las plantas que se negaron a recibir el adicional y las que por algún motivo no podrán cumplir con la última parte de su asignación inicial, quedaron 418 toneladas remanentes, que fueron reasignadas nuevamente la semana pasada.
Quienes decidieron decir “no, gracias”, lo hicieron porque si aceptaran un cupo que no pueden cumplir, se transformarían en sujetos de penalización para el próximo ejercicio.
Los que se bajaron del negocio fueron trece empresas, entre ellas, Paladini, Deltacar, Food’s Land, Alberdi, Rexcel, Sadowa y Top Meat. En tanto, las que recibieron esas 418 toneladas extra fueron 29 plantas, de las que las más beneficiadas fueron Finexcor (de la estadounidense Cargill); Quickfood y Argentine Breeder‘s & Packers (de la brasileña Marfrig); Gorina, Arre Beef y la también brasileña JBS.
En conjunto, ese volumen vale unos u$s 5 millones, con precios promedio por tonelada de entre u$s 11.000 y u$s 11.500 en la última semana.
Ni hacienda, ni ganas
Empresarios del sector aseguraron que la falta de hacienda gorda de calidad, la que se utiliza para la Hilton, fue uno de los principales motivos para bajarse del negocio. La sequía afectó la producción de carne, y el desincentivo oficial para engordar animales pesados restó disponibilidad de animales de categoría de exportación. Esto mismo elevó los precios del ganado, recortando el margen de ganancia de la Hilton, que vale cerca de la mitad que hace un año