La cadena de carne vacuna tendría una limitación física en la expansión de su frontera ganadera lo que hace que el incremento de la producción deba fundamentarse en un incremento de su productividad, expresada en la tasa de extracción, más que en un incremento importante de su stock ganadero.

La limitada posibilidad de crecimiento de la producción vacuna y la alta demanda interna hace que el mercado internacional tenga que apuntar más a lograr acceso a mercados de alto valor que a un crecimiento importante en el volumen de las exportaciones, independientemente de que hoy exista un potencial importante de crecimiento.

El crecimiento del mercado externo dependerá de que se reduzca el consumo percápita interno de carne vacuna, actualmente muy por encima de lo recomendado y/o deseado. Reducción del consumo que de ninguna manera iría en contra del componente cultural que tiene la carne vacuna en la dieta local ya que con el consumo propuesto de 50 kg per cápita continuaría el país liderando el ranking de países consumidores de carne vacuna.

La disminución en el consumo de carne vacuna solo será posible si se logra el crecimiento esperado en la producción porcina, similar al que está teniendo la producción aviar.

El potencial de crecimiento de la producción porcina es real y muy importante dada las características de país cerealero y productor de oleaginosas (fuente de proteína) que tiene Argentina.

Independientemente de la necesidad de contar a la carne porcina como sustituta de la carne vacuna, no hay justificativos para que Argentina no deje de ser un país importador de carne para pasar a ser un importante país productor y exportador de carne porcina. El crecimiento que hoy está manifestando el sector está orientado en esa dirección.

La producción de carne aviar es la que se presenta con la cadena de valor más consolidada y en franca expansión. El aporte de carne como sustituta de la carne vacuna es importante y en crecimiento.

La producción de carne ovina, si bien puede tener cierto crecimiento, no puede visualizarse como posible sustituto de carne vacuna, dado su bajo volumen y el excelente precio que hoy lograría en la cuota que dispone en el mercado europeo, y el cual no se cumple por falta de disponibilidad.

El potencial de crecimiento de la producción de carnes y el reordenamiento del consumo, permitiría un incremento de las exportaciones del 270% equivalentes a más de 1.800.000 toneladas anuales, 80% de las cuales es dado por el incremento de las exportaciones de carne vacuna.

El incremento de las exportaciones reportarían un aumento en el ingreso de divisas en el tema cárnico del 217% equivalente a más de 3.500 millones de dólares.

Aceptando que este incremento surge de haber reducido la estimación del consumo de carne vacuna de 65 a 50 kg percápita, queda abierta la posibilidad de que dicha disminución sea menor dejando el consumo en 60 kg, lo que significaría una reducción en las exportaciones de 400.000 toneladas o lo equivalente a 1.120 millones de
dólares.

INTA