También la mayor parte de la zona agrícola de Paraguay se ha visto a un fuerte deterioro del régimen pluvial, el cual se extiende a las provincias argentinas de Corrientes y Misiones.

La zona algodonera del domo central no ha tenido a lo largo de toda la campaña más que esporádicas mejoras. En general en la mayor parte de la evolución del cultivo las deficiencias hídricas se presentaron en buena parte del territorio. Posiblemente la zona de influencia de Sáenz Peña haya sido la mejor provista, siendo más irregular la oferta de agua hacia el sudoeste de la provincia. Obviamente que la soja ha padecido la falta de agua de manera similar, por lo cual los dos cultivos referenciales de la provincia no se proyectan con producciones destacadas.

Otras variables meteorológicas como el viento y la temperatura contribuyeron en el mismo sentido que las precipitaciones para definir el extendido estado de sequía. Las temperaturas se han mantenido con una tendencia a superar los valores normales y si bien algunas leves irrupciones de aire frío han generado amaneceres frescos en la primera quincena de abril, todo ha ayudado a forzar los desecamientos.

Recordamos que desde la segunda quincena de febrero hasta los primeros días de abril las lluvias prácticamente fueron nulas en las zonas agrícolas de Chaco. Normalmente la oferta de agua dentro de este período es muy importante y constituye la base de los reservorios para el comienzo del otoño. Si bien en los primeros días de abril se observaron algunas precipitaciones, las mismas son mínimas respecto de la demanda para alcanzar reservas adecuadas y certifican un riesgo apreciable de cara al inicio de la próxima campaña.

De no observarse lluvias de importancia en los próximos treinta días, estaremos ante la presencia de un indicador de sequía muy consolidado que solo tendrá posibilidades de revertirse hacia el mes de septiembre. Si las lluvias no aparecen hasta mediados de mayo, solo un evento pluvial anómalo puede generar una reversión del escenario seco. Las lluvias normales de la segunda mitad del otoño y el invierno en Chaco, no son suficientes para devolver la humedad que ha perdido el perfil, es por eso que la demanda supera las posibilidades climáticas de la precipitación. Eventos que se aparten del comportamiento normal deben monitorearse con pronóstico de corto plazo, por el momento el escenario seco parece tener importantes posibilidades de continuar.

Las masas de aire frío capaces de producir heladas en el Chaco, no se presentarán en el resto de abril y durante el mes de mayo. El riesgo es mínimo para el mes de junio, aunque para entonces no serían inusuales las bajas temperaturas.

La falta de agua amenaza con forzar fuertes retrocesos en la intención de siembra de cultivos de invierno. Los productores deben estar muy atentos a la información climática para desarrollar sus estrategias, principalmente porque los indicadores principales fortalecen la continuidad del escenario seco.

Por CCA - exclusivo para Agrositio.com

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