Producción

El 10 % del área en secano se utilizó como superficie forrajera y el 7 % del área destinada a grano se perdió durante el ciclo debido a eventos climáticos, quedando como cosechables en total 2,7 millones de ha, valor 3 % mayor al de la campaña precedente.

El rendimiento promedio alcanzado en la provincia teniendo en cuenta tanto valores en secano como bajo riego, fue de 73,7 qq/ha, generando un volumen de producción de 20,3 millones de toneladas. Ambas variables presentaron una caída del 17 % y 14 % respectivamente en comparación con la campaña 2020/21, que fue récord en producción.

Tal como puede observarse en el mapa, el aporte a la producción provincial lo lideró el departamento Río Cuarto, seguido de Marcos Juárez, General Roca y Unión, con más de 2 millones de toneladas en cada uno de ellos. Por otro lado, las menores producciones se dieron en el norte y centro-oeste cordobés, donde la superficie implantada con el cereal es menor en comparación con el resto de los departamentos.

De acuerdo con los datos provistos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, se habrían sembrado 10,7 millones de hectáreas en el país. De éstas, el 31 % corresponden exclusivamente a la provincia de Córdoba, siendo esta participación prácticamente igual a la del ciclo anterior.

Por otro lado, si se compara el total de maíz producido en Argentina, se puede determinar que Córdoba aportó el 34 % de la producción, con un rinde promedio que fue superior a la media nacional en 6,4 qq/ha, achicándose la brecha respecto a la campaña pasada.

Superficie

La superficie sembrada fue de 3.292.400 hectáreas, siendo la más alta de las últimas 14 campañas. Este incremento se explica en gran parte debido al precio que presentaba el cereal, el margen bruto esperado en comparación con la soja y las rotaciones. Con respecto a la campaña anterior se observó un aumento del 7 % en el área destinada a maíz, mientras que si se la compara con el promedio histórico la variación aumenta a un 63 %.

Río Cuarto fue el departamento con mayor extensión de maíz, alcanzando aproximadamente 600 mil hectáreas. Le siguieron General Roca y San Justo con algo más de 300 mil ha cada uno.

El 27 % del área, ubicada principalmente en el sureste de la provincia, se sembró de manera temprana, es decir, antes del 1 de noviembre. El 73 % restante fue maíz tardío, sembrado después del 1 de noviembre

Rendimientos

El rendimiento ponderado promedio provincial fue de 73,7 qq/ha. Este valor es el más bajo de las últimas 4 campañas y presentó un descenso del 17 y 1 % respecto al año pasado y al promedio histórico respectivamente, traduciéndose también en una reducción del volumen producido. La merma en los rindes obtenidos se explica, en general, por los eventos climáticos adversos que sufrió el cereal durante su ciclo.

Además de desarrollarse en condiciones climáticas de La Niña, en mayor medida el maíz temprano se vio afectado por altas temperaturas alrededor del período crítico para la definición del rendimiento y el maíz tardío fue impactado por heladas tempranas en pleno llenado de grano.

El mayor rendimiento promedio en la provincia superó los 100 qq/ha y se obtuvo en el departamento Marcos Juárez, seguido de Pte. Roque Sáenz Peña y Unión, donde los rindes se ubicaron entre 85 y 89 qq/ha.

Ciclo del cultivo

Si bien la humedad del suelo durante octubre no era óptima para la siembra de maíz, la labor comenzó en dicho mes principalmente en el sur y este de la provincia, donde cultivó la mayor proporción de maíz temprano. Debido a que la mayor cantidad de lluvias cayeron a lo largo de noviembre y diciembre, el 73 % de la superficie total correspondió a maíz tardío, finalizando la siembra a principios de enero.

fotoEl maíz se desarrolló bajo los efectos de La Niña, por lo que las lluvias ocurridas, en general, no fueron suficientes para que el cultivo evolucione sin ocurrencia de estrés. Durante los primeros días de enero, mes en el cual el maíz temprano atravesaba el período crítico para la definición del rendimiento y el maíz tardío sus etapas vegetativas, ocurrieron varios eventos meteorológicos que complicaron la situación del cultivo. La falta de lluvias profundizó las condiciones de sequía y las temperaturas en la primera quincena del mes llegaron a superar los 40 °C en algunos puntos de la provincia. Además, sucedieron vientos fuertes y caída de granizo. Esta situación complicó en mayor medida al maíz temprano debido al estadio fenológico que estaba atravesando y se tradujo en disminuciones en los rendimientos que esperaban los productores.

Hacia fines de enero y a lo largo de febrero llegaron las tan esperadas lluvias en la mayoría de la provincia, aliviando el estrés y mejorando el estado general de los lotes, a la vez que el maíz tardío comenzaba el período crítico y el maíz temprano finalizaba su ciclo. En marzo hubo aportes pluviométricos generalizados en la provincia que favorecieron al cultivo en sus últimos estadíos, aunque entre el 30 de marzo y 1 de abril se registraron heladas (temperaturas inferiores a los 3 °C). Éstas afectaron a los maíces de siembra tardía, los cuales se encontraban en plena etapa de llenado de grano, condición que finalmente resultó en rendimientos más bajos a los esperados. También se registraron vientos fuertes hacia el centro y sur de Córdoba que provocaron quiebres y vuelcos en el maíz.

A partir de la segunda quincena de marzo se inició la cosecha y el avance en la actividad, hasta finalizar mayo, marcó los máximos respecto a campañas anteriores. La labor continuó a medida que se daban las condiciones de humedad óptimas para cosecha, resultando en un ritmo de cosecha mayor al promedio histórico (2014-2020), debido principalmente a la falta de lluvias, finalizando en septiembre. De acuerdo con la información provista por nuestros colaboradores, las principales malezas durante la campaña 2021/22 fueron yuyo colorado (Amaranthus spp.) sorgo de alepo (Sorghum halepense), rama negra (Conyza bonariensis), eleusine (Eleusine sp.) y borreria (Borreria sp.). En adición a las malezas, se observaron durante el ciclo ataques de orugas cortadoras (Agrotis malefida, Agrotis ípsilon, Porosagrotis gypaetina y Peridroma saucia), cogollero del maíz (Spodoptera frugiperda) e isoca de la espiga (Helicoverpa zea).

Además, en la zona de Villa Gutiérrez, Ischilín hubo pérdida de mazorcas por ataque de jabalí (Sus scrofa).

Las principales enfermedades reportadas fueron roya común del maíz (Puccinia sorghi), tizón (Exserohilum turcicum) y mancha gris (Cercospora zeae- maydis).

Tecnología aplicada al cultivo

El control químico fue el mecanismo más utilizado para el manejo de malezas, siendo los reguladores del crecimiento (2,4-D, Dicamba, Picloram), inhibidores del fotosistema II (Atrazina), inhibidores de aminoácidos "EPSP" (Glifosato) e inhibidor de la división celular (Metolaclor, Acetoclor) los grupos más utilizados. En la provincia, se realizaron en promedio tres aplicaciones por hectárea.

Para el control de plagas y enfermedades se hizo en promedio una y menos de una aplicación por hectárea respectivamente. Los insecticidas más utilizados fueron las diamidas y piretroides, mientras que los ataques de hongos se combatieron principalmente con la mezcla de estrobirulinas y triazoles. Respecto a la fertilización, un tercio de la superficie sembrada se realizó sólo a la siembra, mientras que casi la mitad del área, alrededor de 1,3 millones de hectáreas, tanto a la siembra como en estadios vegetativos (V6-V7). En menor medida, más específicamente un 13 %, sólo recibió fertilización en V6-V7 y el resto no fue fertilizado.

Durante la campaña 2021/22 se observó un incremento interanual en el aporte de nitrógeno, con una aplicación promedio de 74 kg de N elemento por hectárea. En cuanto al fósforo, los cálculos dieron como resultado una fertilización de 2 kg menor al de la campaña anterior, con unos 16 kg/ha promedio de P elemento.

Contexto económico

En la provincia de Córdoba, los resultados económicos de la campaña 2021/2022 fueron positivos. Por un lado, el valor bruto de la producción, entendido como la cantidad de divisas que ingresarían al país si se comercializara la producción en el mes de cosecha, presentó un aumento del 2% con respecto a la campaña previa posicionándose en un valor de USD 5.788 millones.

Por otro lado, el ingreso que recibirían los agentes participantes en la producción del cereal exhibió un incremento del 5%, lo cual representó UDS 226 millones extra. Si bien hubo un descenso del 14% en la producción, los precios de exportación (FOB) para maíz temprano (abril) y maíz tardío (julio) presentaron un incremento del 24% y 16%, posicionándose en USD 310 y USD 276 por tonelada respectivamente. Para el caso de los precios disponibles, se observó una variación positiva del 25% para el mes de abril, pasando de USD 210 a USD 263 y 20% para julio donde se registró una modificación de USD 187 a USD 224 por tonelada.

Fuente: Bolsa de Cereales de Cordoba