A nivel mundial, estmos pasando por una etapa que se conoce como “Fly to quality" (saltar a la calidad).

Hoy por hoy es el mercado de capitales, a escala global, el que está mandando en la formación de los precios agrícolas.

El salto a la calidad es una estrategia de búsqueda de cobertura, por parte de los inversores, priorizando la seguridad sobre la rentabilidad. A resultas de ello, los inversores desarman posiciones de activos de riesgo (acciones) y arman posiciones en los de cobertura (bonos del tesoro y dólar).

El gran disparador para la concreción de esta etapa es la suba de la tasa de interés en EE.UU. que, en rigor, es el resultado de una elevada inflación en el mundo y, particularmente, en este país del norte. Hoy está en su nivel más alto desde que comenzó la pandemia, hace dos años. Y lo más grave es que resulta casi una certeza que haya nuevos aumentos.

Lamentablemente, este cuadro obliga a los gobiernos endeudados a asignar mayor cantidad de dinero de su presupuesto para el pago de los intereses sobre la deuda.

En este contexto, en EE.UU. se sufre una visible caída en las acciones, acompañada por una fuerte demanda en bonos del tesoro. La fuerte demanda por estos bonos presiona a la baja en el interés que ellos brindan.

Y en consecuencia, el dólar tiende a fortalecerse en relación a las demás divisas. Este proceso se advierte muy claramente en los últimos días.

El gráfico es muy didáctico:

El problema para países como el nuestro es que no solo resulta en mayores costos para los préstamos, sino que las monedas nacionales se devalúan.

Al subir las tasas de interés, los bonos del Tesoro y de las empresas de EE.UU. resultan más atractivos para los inversionistas. Por lo tanto, ellos tienden a retirar dinero del exterior y lo invierten en bonos. En consecuencia sube el valor del dólar y se devalúan las divisas de otros países.

Las devaluaciones son problemáticas porque encarecen los precios, sobre todo de los bienes importados, por lo que aquellos países que importan commodities agrícolas se ven con mayores dificultades para comprar.

Vamos al informe del USDA. Con respecto al reciente balance de Oferta y Demanda de EE.UU. para Soja y para Maíz se advierte cuán justa está la relación. Porque los Stocks finales son muy bajos

De estos dos granos, soja es la que está en la cuerda floja, porque el balance resulta muy por muy ajustado.

El USDA, en su última publicación nos habla de una relación de Stock/Demanda del 4,55% para la campaña en curso (21-22) y según su estimación, una Relación Stock/Demanda de 6,11% para el ciclo 22-23.

Pese a ello, la caída en las últimas jornadas fue abrupta.

Este lunes, los precios tanto de la soja como del aceite y la harina cerraron en baja, en Chicago.

Fue más que visible la liquidación de posiciones por parte de los fondos de inversión, que decidieron retirar ganancias, mientras se aguarda un nuevo incremento de la tasa de interés

por parte de la Reserva Federal.

Por eso, quien manda en este momento es el mercado de capitales.