La segunda semana del 2022 arrancó extremadamente calurosa en gran parte del territorio argentino. Según expertos climatólogos, el episodio actual tiene que ver con una situación de bloqueo atmosférico que hace que una masa de aire caliente permanezca estancada sobre el continente por varios días. Si bien aún no es muy claro el vínculo de estos fenómenos con el cambio climático, sí es evidente que el termómetro viene registrando veranos cada vez más cálidos año tras año.

Esta situación no sólo perjudica a las personas y al ambiente, sino también a las actividades agropecuarias como la ganadería bovina, donde las elevadas temperaturas afectan al bienestar animal y consecuentemente a la producción. Motivados por la problemática, el equipo de Agenda Aapresid reunió a especialistas para hablar sobre estrés calórico y las mejores estrategias de mediano y corto plazo para combatirlo.

Efectos sobre la productividad e indicadores

Se entiende por estrés calórico a "los cambios que se dan en los animales para poder sobrellevar el ambiente adverso de altas temperaturas que los está afectando" definió Joaquín Armendano, Méd. Vet. y Docente de la Facultad de Cs. Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Por ejemplo, los animales van a buscar refugiarse en lugares con sombra y van a aumentar la frecuencia de jadeo, apuntando a evitar la exposición y eliminar el exceso de calor. Sin embargo, si esta situación se mantiene en el tiempo, "se comienza a ver un deterioro del bienestar y la salud animal, y de su productividad, que es proporcional a la magnitud del estrés calórico ocurrido", remarcó.

El impacto del estrés calórico está asociado al tipo de sistema ganadero, no obstante, en casos de calor extremo el aumento en el riesgo de mortalidad es generalizado, explicó Armendano. "En sistemas lecheros se resiente la producción de leche y la eficiencia reproductiva, mientras que en sistemas de engorde a corral cae el consumo de alimento, con menores conversiones y ganancias de peso", comentó.

Existen indicadores que permiten valorar la carga calórica ambiental y del animal, como el tradicional ITH o Índice de Temperatura y Humedad, que evalúa el efecto conjunto de la temperatura y humedad para predecir el nivel de calor que puede estar acumulando el bovino. Por otra parte, el ITH ajustado contempla además el efecto de la radiación solar y la velocidad del viento, variables que tienen un gran impacto sobre el balance térmico del animal, señaló Armendano.

¿Cómo actuar frente al estrés calórico?

En primera instancia, es fundamental prever con anticipación medidas estratégicas que se ejecutarán una vez llegado el verano para optimizar la salud, el bienestar y la producción animal. Entre estas, se recomienda el uso de índices, considerando los pronósticos climáticos a la hora de diagramar las actividades del rodeo, cambiar los horarios en la alimentación hacia momentos de menor temperatura, asegurar el correcto funcionamiento de todas las fuentes de agua y proveer sombra. Llegada la ola de calor, se pueden activar medidas de emergencia apuntadas a priorizar la salud animal, por medio de la disminución de la temperatura con sombreado, asperjado con agua y el cambio en la formulación de las raciones.

Con respecto a la composición de la dieta en feedlot, "es aconsejable incorporar más fibra y bajar el tenor energético de la ración 24 a 48 hs antes y después del evento extremo", remarcó el especialista. En cuanto a la disponibilidad de agua, es vital que los bebederos estén limpios y garantizar al menos 5 cm de frente por animal, precisó.

Soluciones innovadoras para la detección y mitigación

Actualmente, existen alternativas como El Ojo del Amo, start-up santafesina que junto con la UNR diseña y produce innovaciones para el sector pecuario. Adolfo Silveyra y Fernando Imhoff forman parte del equipo interdisciplinario que desde el año pasado ofrece comercialmente soluciones enfocadas al bienestar animal frente al estrés térmico.

Los especialistas sostienen que "un 35% de la eficiencia productiva responde a las cuestiones ambientales, y la podemos mejorar dándole confort a los animales". El producto que ofrecen se basa en un alerta de ITH que se mide y calcula en el potrero por medio de sensores. El sistema trabaja de forma autónoma sin internet y reporta avisos al celular y correo electrónico. El mecanismo está vinculado automáticamente con una electrobomba, una electroválvula y aspersores que ante valores elevados de ITH responden mojando a los animales. De esa manera, se logra bajar la temperatura corporal del rodeo y evitar golpes de calor, explicaron.

La tecnología tiene un impacto directo, mejorando parámetros fisiológicos de los animales, regulando los niveles de jadeo y consecuentemente el gasto energético. El efecto sobre la ganancia de peso diaria es de un 38 a 45%, y la conversión de alimento también mejora "debido a que la rumia no se ve tan interrumpida", aseguraron. El abordaje se vincula e integra con otro sistema que ofrecen: Circadia, tecnología de iluminación led inteligente, que permite aprovechar momentos de menor temperatura (tarde-noche) para alimentar al ganado. Con este sistema vienen obteniendo beneficios diferenciales de un 14% promedio de ganancia de peso diaria y hasta un 15% de mejora en la conversión.

Otro desarrollo que tienen en la galera, en su misión para el bienestar animal, es el proyecto "Sombra Sustentable" que consiste en macetas verticales con plantas trepadoras que producen un manto verde sobre los corrales, aprovechando el riego de los aspersores del Alerta ITH.

Por último, los especialistas advirtieron que "los bovinos tardan dos semanas en recuperarse de una ola de calor, por ello, la toma de decisiones a partir de datos concretos es muy importante para actuar anticipadamente y mitigar el impacto".

Fuente: Aapresid