El gobierno vive argumentando que tiene como herencia la deuda que tomó Macri en su gobierno de Juntos por el Cambio. Como de costumbre, la deuda externa es el caballito de batalla de los gobiernos populistas y de izquierda. Nunca se detienen a pensar que esa deuda pública es hija del déficit fiscal. Si el gobierno entra en déficit fiscal, la forma de resolverlo es mediante la baja del gasto público, cosa que nunca hacen, aumentando la carga tributario, algo que siempre hacen, emitiendo moneda (algo que también siempre hacen) o tomando deuda externa o interna.

El actual gobierno muestra como un logro de su gestión que la deuda que toma es en pesos. Obvio que la toma en pesos, porque es tan poco creíble que nadie le presta afuera. No tiene acceso al mercado financiero internacional. Solo consigue tomar deuda en pesos en forma cuasi compulsiva en el mercado interno, además de aumentar impuestos.

Por otro lado, tomar deuda en pesos como si fuera un beneficio respecto a la deuda en dólares es un disparate conceptual. Es cierto que el estado no puede emitir dólares si, llegado el momento de los vencimientos, no dispone de dólares para pagar y no tiene acceso al mercado voluntario de deuda para conseguir fondos. Pero que la deuda esté en pesos no quiere decir que sí so sí el estado la vaya a pagar y si la paga, la paga un tercero.

Supongamos que vence deuda en pesos y el Tesoro no generó excedentes para hacer frente a esos vencimientos de deuda en pesos. Se parte del supuesto que el estado no caerá en default porque el BCRA puede emitir moneda y así cancelar la deuda en pesos. Sin embargo, eso implicaría aplicar el impuesto inflacionario a trabajadores y jubilados para pagar los vencimientos. O sea, se estaría recurriendo al impuesto inflacionario para financiar el pago de la deuda.

No obstante, la evidencia empírica de las últimas décadas muestra que cuando el estado no puede pagar la deuda contraída en pesos, termina confiscando ahorros, como ocurrió en diciembre de 1989. El gobierno no tenía forma de pagar los depósitos indisponibles de aquellos años, hoy llamados LELIQs, y confiscó los depósitos con el famoso plan Bonex.

El gran riesgo que sigue acumulándose con la política económica del gobierno actual, no es solamente que la deuda pública publica aumentó en US$ 30.595 millones desde que asumió Alberto Fernández, sino que además multiplicó por 4 la deuda en LELIQs y Pases que le dejó Macri. Pasó de $ 1 billón a los $ 4 billones actuales.

Si la cuenta se hace en dólares al tipo de cambio oficial, la deuda del BCRA aumentó en US$ 20.628 millones, lo cual sumado a los US$ 30.595 millones de deuda del tesoro hay que agregarle la deuda del BCRA. Esto quiere decir que la deuda durante la era Macri creció a una velocidad de US$ 1.387 millones mensuales y en los primeros 19 meses de gobierno de Alberto Fernández viene creciendo a un ritmo de US$ 2.243 millones. Puesto en otras palabras, la deuda con Alberto Fernández está creciendo mucho más rápido que con Mauricio Macri.

El gráfico 1 muestra cómo evolucionó la deuda pública, incluyendo las LELIQs y Pases.

Gráfico 1


Pero no solo el actual gobierno aumentó los impuestos y viene tomando deuda pública a un ritmo más veloz que al ritmo que tomó Macri, sino que, además, tiene la tasa de inflación promedio mensual más alta que Cristina Fernández y que Macri, aclarando que a Macri le dio una inflación más alta, entre otras cosas, por el incremento de las tarifas de los servicios públicos. Dicho más precisamente, el aumento del IPC se vio afectado por la recomposición de las tarifas de los servicios públicos que había atrasado Cristina Fernández y que este gobierno vuelve a atrasar.

Gráfico 2


El gráfico 2 muestra una inflación más baja en los dos periodos de Cristina Fernández, pero aclaremos que en el segundo período los controles de precios, el congelamiento de las tarifas de los servicios públicos y el atraso del tipo de cambio real oficial, permitieron mostrar un aumento del IPC menor.

En definitiva, Alberto Fernández aumentó los impuestos, aplicó mayor tasa de impuesto inflacionario y, además, se está endeudando a un ritmo mayor al que se endeudaba Macri, con lo cual pasa a ser un mito que Macri se endeudó más que Alberto Fernández, y en la cuenta para comparar no se considera la deuda que dejó Cristina Fernández con el dólar futuro, los holdouts, plan gas y energía y CIADI que agregan otros US$ 31.000 millones más de deuda que Cristina Fernández dejó como herencia.

Todo esto puedo decirlo con total libertad de conciencia porque fui muy crítico de la gestión de Macri cuando estuvo en el gobierno con su famoso gradualismo, pero es innegable que Alberto Fernández hizo un destrozo mucho mayor en estos 19 meses de gobierno.

Fuente: Economía para Todos