ACTUALIZACIÓN INDICADOR ENSO

Los modelos de pronóstico de la temperatura superficial del mar del Pacífico Ecuatorial han actualizado sus soluciones del mes de agosto y en general muestran una tendencia hacia un enfriamiento débil para el último trimestre del año. El mismo no provocaría tanta preocupación dentro de otra coyuntura climática, sin embargo la persistencia de vastas zonas del sudeste de Sudamérica con lluvias deficitarias, genera particular interés por la posición que tomará este forzante de escala planetaria en la última parte del año, sabiendo el impacto negativo que el mismo potencialmente plantea sobre la oferta de agua.

Algunos informes preliminares del CPC/IRI, ya presentaban como un hecho la semana pasada el regreso de La Niña. Esto aún no se valida con un acoplamiento en la circulación atmosférica, sin embargo el diagnóstico elaborado a partir de las previsiones confirma la reaparición de un evento frío para esta primavera. Entre octubre y enero, la probabilidad se ubica cercana al 60 por ciento.

En el siguiente gráfico que genera la Oficina Meteorológica Australiana, se observa la proyección de diferentes modelos de pronóstico de SST (temperatura superficial del mar) hasta el mes de enero.

El círculo blanco en el medio del gráfico plantea condiciones que al presente siguen siendo neutrales. Sin embargo, la curva promediada de los modelos de pronóstico, advierte sobre la posibilidad el regreso a un evento frío.

Si se considera el intervalo de neutralidad dentro en el rango entre medio grado positivo y medio grado negativo, vemos que desde octubre el indicador ya toma una posición La Niña, manteniéndose durante noviembre y diciembre. Luego la tendencia comienza a revertirse. Se destaca que en ningún momento las previsiones muestran un enfriamiento promedio mensual que perfora el límite de enfriamiento 0.8ºC, lo cual también define la posibilidad de que el enfriamiento sea débil.

Probabilísticamente no es tan inusual que se den dos eventos La Niña consecutivos. Lo que también se ha verificado en la mayoría de las veces que esto ha sucedido, es que el segundo evento fue más débil. En términos prácticos, esto puede implicar que la señal negativa sobre las lluvias de primavera no sea tan importante, incluso podrían observarse zonas donde se logren las lluvias normales

Mientras más tarde en acoplarse este señal con la circulación atmosférica, menor efecto negativo tendrá sobre el patrón pluvial. De hecho estamos transitando el trimestre frío con un patrón pluvial deficitario en gran parte del sudeste de Sudamérica, quedando por lo pronto la provincia de ER y el noreste de BA como una zona donde el comportamiento pluvial ha sido más favorable. Esto valida una expectativa que todavía puede considerarse favorable para la floración de la fina. Sin embargo habrá que poner mucha atención a las prácticas agrícolas que se lleven adelante en las siembras de maíz temprano. De confirmarse en los hechos el evento La Niña, el impacto sobre las lluvias durante noviembre diciembre puede ser importante.

Por lo que se viene mostrando a gran escala sobre el sudeste de Sudamérica, e independientemente de que se concrete el regreso de La Niña, no se evidencia un cambio destacado en el patrón pluvial. El corto y mediano plazo exige el seguimiento de la circulación de escala regional, la cual por el momento, no propone correcciones de importancia.

Estadísticamente la transición estacional, tiene una dinámica que permite quebrar la estabilidad que define la temporada fría sobre el área continental. Es vital que esta reacción de escala regional aparezca antes que el fenómeno La Niña vuelva a estar instalado. De otra manera la escala regional y la planetaria, forzarían una primavera muy seca. El mes de septiembre deberá echar luz sobre estas incertezas, dado que agosto se estaría yendo sin lluvias de importancia.