Las faenas siguen a buen ritmo, tanto la de bovinos como la de porcinos y también es bueno el nivel de abastecimiento de carne al mercado interno y a la exportación lo que significan buenas noticias para el sector y para la economía nacional.

En los primeros 9 meses del año la faena de vacunos acumula 10,5 millones y la de porcinos 5,23 millones de cabezas. Eso permite proyectar para todo el año una faena vacuna de más de 14 millones y de casi 7 millones de porcinos.

Como dijimos en el mes anterior, esto ayuda y sostiene los mayores costos internos y la pérdida de valor de subproductos, pero no genera expectativas de inversiones.

Para consolidar el sector se necesitarían señales claras y precisas por parte del Gobierno.

Es alentador que el Consejo Agroindustrial Argentino y las autoridades nacionales tengan en la agenda el tema “carnes” pero, en paralelo, que no se hayan disminuidos los derechos de exportación porque cierto sector del gobierno tema por el impacto que esa medida podría generar en los precios del mercado doméstico, neutraliza y casi que desmotiva las inversiones en el sector.

Además, la demora injustificada en la promulgación del decreto que exime del pago de derechos de exportación a los cueros crudos bovinos implica menos ingresos para el sector, menos divisas para el país y menos empleo.

El mercado interno está muy bien abastecido, en volumen suficiente de carne bovina, porcina y aviar, superando el consumo per cápita los 115 kg/habitante/año (52 de carne vacuna, 48 de carne aviar y 17 de carne porcina).

Eso permite que los precios se adecúen en función de las leyes de la oferta y demanda, atendiendo tanto al mercado doméstico y a la exportación. La mejor demostración ha sido lo que sucedió en el sector porcino. El valor del cerdo se recuperó sustantivamente siguiendo el aumento del valor del maíz y, sin embargo, no se vieron menguadas las ventas. Algo similar deberá suceder cuando la hacienda terminada en los feedlots adecúe sus precios al alza que permitirán corregir los mayores costos de la invernada y de la alimentación con su debido correlativo en el precio de la carne a nivel de carnicerías.

Está claro, y debemos entender, que Argentina es un país con serios problemas en su económica donde el mercado de carnes es el mejor ejemplo de transparencia en la composición del producto final y de la hacienda por la cantidad de oferentes y demandantes. Toda intervención del Estado lo único que generaría es mayor distorsión y desaliento de inversión. Los antecedentes del pasado que favorecieron la liquidación del stock vacuno en un volumen similar al rodeo ganadero del Uruguay nos enseñaron eso y, una década después, no logramos recuperar ese stock.

Las condiciones ambientales, como por ejemplo la sequía que afecta a una enorme región y a diferentes actividades productivas, condiciona la actividad. A eso, no debemos sumarles incertidumbres de políticas cambiantes. El sector demostró que puede sobrevivir sin políticas activas pero no ocurre lo mimos ante políticas destructivas.

Mientras tanto el Covid se siguen difundiendo y el mejor método de prevención es la realización de testeos. Desde el sector industrial se intentó acordar con laboratorios de provisión de test rápidos a un bajo costo y asegurando la intervención para su realización de profesionales de la salud a os efectos de proteger de los trabajadores y asegurar la continuidad de la producción; pero los intereses de unos pocos hicieron que esto no sea posible su instrumentación y la falta de una respuestas contundentes del ministerio de Salud hacen que esa solución no sea posible. El test se debe pagar hasta 10 veces más de lo que se pagaría en la compra directa, esto implica que en lugar de hacer testeos semanales se deban hacer a un ritmo muy inferior y por ende la detección a tiempo también se ve dificultada.

Con respecto a las cuestiones impositivas hemos solicitado al presidente y vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda como a todos los diputados nacionales por las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Rios, la inclusión en la Ley de Presupuesto Nacional la corrección en la Ley de IVA de la alícuota aplicable al servicio de faena. Anhelamos e imploramos que den tratamiento a nuestra solicitud, no representa impacto fiscal y es una solución técnica a un problema operativo que contribuye a la informalidad.

Por: Dr. Daniel Urcía - Presidente de Fifra
Fuente: FIFRA