Obviamente, la visible mejora de precios de los granos gruesos, y en este caso particular de la soja, tiene origen en las perspectivas productivas de la recién iniciada cosecha en EE.UU.

Los factores climáticos fueron decisivos a la hora de formar la oferta.

Los valores crecieron en torno a 20%, tanto para la soja como para el maíz en los últimos 40 días, en Chicago.

La novedad es alentadora para la campaña productiva de nuestro país. Lamentablemente, pesa la escasez de humedad en los suelos; y la cama de siembra está lejos del ideal, en buena parte de la zona agrícola por excelencia.

Entonces; en vista de la menor oferta en ciernes de EE.UU. y, en menor medida, de la delicada situación para afrontar la siembra en nuestro país, lógicamente, los precios han estado, hasta fines de la semana pasada, en suba.

Pero además de estas consideraciones sobre la oferta, es relevante lo que está sucediendo en China. Es dable destacar que, al final de cuentas, el conflicto comercial ha operado más bien como una cortina de humo para predecir las importaciones chinas.

El gigante asiático ha importado, hasta la semana finalizada el 25 de septiembre, productos del agro procedentes de EE.UU. de forma más que considerable.

De acuerdo al reciente informe del USDA, este país del norte lleva comprometido, respecto a la campaña 2020/21, un 61.5% de las exportaciones de soja. Este porcentaje está muy por encima del promedio para estas fechas que es de 50%.

¿Cuál es la razón de tan elevado ratio? Acá esta la razón: China y su fuerte demanda.

La pandemia no ha desgastado mayormente el consumo en este gran país, porque se trata de alimentos. Pero ello, no hubo disminución del consumo, al menos en forma visible.

Pero lo que sí ha operado sobre la demanda interna es la necesidad de recomponer los niveles de stocks de ganado porcino y avícola, después de que la fiebre porcina africana haya contraído violentamente la producción cárnica, durante el año pasado.

En suma, con o sin conflictos comerciales, la realidad es que China sigue comprando soja de EE.UU. por una impostergable necesidad alimentaria.

Además, los fondos especulativos en Chicago han estado activos mediante compras, para abandonar sus posiciones netas vendidas. Ergo: la soja ha llegado a niveles máximos en su posición comprada, desde mediados del año 2018.

Finalmente, vale repasar la situación global de oferta y demanda. El cuadro que sigue muestra la situación delicada en términos de stocks para el período 20/21, con un acentuado aumento del consumo.


Como vemos, no existe ninguna razón valedera, por el momento, para estimar una baja en los precios de la soja.

Una buena…¿no?

Una observación final: este comentario está sujeto a que el diablo estatal no meta la cola.