“Vivimos en este momento tiempos desafiantes. Podemos decir que, de aquí a 2050, se espera un crecimiento significativo de nuestra población mundial. Sin embargo, nuestros suelos no están aumentando por diversos factores, como, por ejemplo, el climático”, explicó Molinett.

Ante esto, el especialista comentó que “necesitamos entregar soluciones eficientes de origen natural, limpias e inocuas; y que de alguna manera permitan responder a este desafío de suplir esa demanda tremenda de alimentación”.

Estas soluciones pueden ser brindadas por las diversas aplicaciones de la nanotecnología, las que están siendo adoptadas por países potencia en exportación de alimentos.

“La nanotecnología puede hacer más con menos. Podemos incorporar más nutrientes a los productos o, en este caso, podemos reducir la cantidad de hectáreas necesarias para producir más alimentos. Y eso es de gran ayuda para el problema principal de disminución de suelos”, comentó Molinett.

Esto se puede conseguir gracias a la naturaleza de la nanotecnología que, de acuerdo con Molinett; “es toda aplicación técnica que se aplica en la materia para conseguir efectos a una escala que se mueva entre 1 y 100 nanómetros. La nanotecnología existe de forma natural; por eso entrega soluciones de fuentes naturales”.

Por ello, Molinett explicó que “en este tamaño (entre 1 y 100 nanómetros), cuando llegamos a generar estructuras tan pequeñas; nosotros con un mismo volumen de un determinado material podemos conseguir una superficie de contacto muchísimo mayor. Esto implica que esa superficie va a generar más reactividad sobre un fenómeno dado que uno quiera generar”.

Así la tecnología permite modular tamaño y eficiencia en los productos frutícolas e incluso es capaz de incorporar más nutrientes con “menos materiales”, comentó Molinett.

Envases nanoformulados

El crecimiento de la población hacia 2050, no solo entrega el desafío de aumentar la cantidad de alimentos en una menor superficie de suelo; sino que también que esos productos sean inocuos, saludables y segmentados por grupo etario y sociocultural.

Para este desafío existen diferentes herramientas de la nanotecnología que serán útiles en el desarrollo de soluciones limpias y de calidad.

Una de estas herramientas son los envases nanoformulados, que son capaces de extender la vida útil de las frutas y verduras para que preserven su calidad al llegar al consumidor. “En Chile cada vez se exporta más a Asia y las distancias a recorrer de los alimentos van aumentando, por lo que es clave conservar la calidad de los alimentos frescos por más tiempo a través de estas tecnologías, que son naturales, limpias, eficientes y sustentables”, mencionó Molinett.

Molinett explicó que lo anterior se logra a través de “nanocoberturas o recubrimientos donde se busca entregar una barrera “invisible” sobre la superficie el alimento que sea capaz de forma activa de interactuar con él y pueda evitar fenómenos como la proliferación de hongos o procesos de deshidratación, entregando, a través del envase, las propiedades deseables para poder contribuir a que llegue a su destino en óptimas condiciones”.

Nanosensores

Otra de las tendencias de la nanotecnología en materia de inocuidad, fitosanidad y trazabilidad de los alimentos es el uso de bionanosensores basados en genética molecular.

“No solamente podemos detectar el origen y autenticidad de un producto con la sensorización, sino que también saber si está libre de algún contaminante”, explicó Molinett.

“Podemos aportar con dispositivos a escala nano que permitan, de alguna manera, dar cuenta de la trazabilidad, calidad y, por otro lado. Los nanosensores van a determinar la autenticidad de un determinado producto, a través del material genético de cada uno de estos, ya que son productos vivos o derivados de ellos con una huella genética siempre presente”, puntualizó Molinett.

Todas estas aplicaciones también se hacen relevantes en la actualidad, con la pandemia del Covid-19, donde también se requiere entregar a los consumidores la confianza de que los alimentos están libres de este u otros virus.

“Hay distintas iniciativas tanto en Chile como en otros países que tratamos de impulsar en INIA y que tratan de generar nanocobertura con la capacidad de destruir las partículas virales que puedan posarse sobre la superficie”, comentó el Dr. en Biotecnología.

Lo importante, según el especialista, es siempre poder garantizar la inocuidad y seguridad alimentaria, ya sea ante pandemias, como el Covid-19, como también ante el aumento inevitable de la población.

Fuente: Portal Fruticola