No sabemos si un día Argentina colmará las expectativas que históricamente ha generado, pero difícilmente Brasil se consolidará como la gran potenciasudamericana, en detrimento esencialmente de Argentina. Esa es una de las conclusiones del ensayo geopolítico «Desunited Nations» (Naciones desunidas), escrito por Peter Zeihan, antiguo analista de la firma Stratfor. Zeihan es especialmente optimista sobre los argentinos, pero la experiencia quizás demandaría rebajar un poco ese entusiasmo. En cualquier caso, el autor cree que la competencia entre Brasil y Argentina nunca tendrá a los brasileños como ganadores definitivos.

El libro de Zeihan no se centra en esos dos países, sino que aborda el panorama mundial, el cual avanza hacia un cuarteamiento de la colaboración internacional propia de las Naciones Unidas, de ahí su título. Su subtítulo, «la lucha de poder en un mundo ingobernable», avisa acerca de que las grandes potencias han decidido que prefieren competir que cooperar. «No solo el orden global se desmorona, sino que muchos líderes creen que su país estará en mejores condiciones derribándolo», escribe Zeihan. Vamos a lo que él llama una «era de Desorden». En su ensayo, lógicamente analiza Estados Unidos y China, pero también dedica capítulos a otros países, como Brasil y Argentina.

En la comparación entre los dos vecinos sudamericanos, Zeihan remarca las características geográficas de ambos países, pero también tiene en cuenta la pirámide poblacional y la formación educativa y profesional de la sociedad. En resumen, mientras que Argentina es templada y llana, con mano de obra de bajo coste y buena calidad, Brasil es tropical y accidentado, con mano de obra de alto coste y baja calidad. He aquí sus argumentos:

Brasil

-Entre los grandes países, Brasil es uno de los que cuenta con un sistema político menos unitario. Consecuencia de esto es una cultura de corrupción, necesaria para que las cosas más o menos funcionen.

-En Brasil los acuerdos comerciales no son para liberalizar las transacciones, sino para asegurar que las ventajas económicas de los oligarcas territoriales no se vean expuestas a la competencia internacional.

-La agricultura tropical emplea una mano de obra poco cualificada, pues muchas de las actividades hay que realizarlas manualmente.

-Dado que la economía y la geografía desintegran el país, el futuro de Brasil como nación unida no saldrá adelante en un «mundo de desorden» sin una integración forzada. Esto requiere un cierto grado de centralización que la democracia brasileña ha mostrado ser incapaz de proveer (soluciones iliberales o directamente militares podrían ser vistas como una solución).

-La economía de Brasil dependerá siempre de socios externos, no solo para grandes proyectos que requieran elevado capital, sino incluso para insumos corrientes.

Argentina

-Una demografía positiva: la política de subsidios propia del peronismo, con ayudas para la alimentación, la vivienda, la electricidad y el agua, mitigan el coste de tener hijos en un medio urbano.

-Argentina tiene una estructura demográfica preindustrial, con una mano de obra cualificada propia de una sociedad industrial. Esta alta proporción de trabajadores cualificados con relación a la población total es lo contrario de lo que ocurre en Brasil.

-Los jubilados no supondrán un especial problema para el presupuesto argentino hasta 2070 como muy pronto. Por el contrario, los brasileños alcanzarán ese punto en 2045 como muy tarde.

-Argentina comanda la cuenca del Río de la Plata, que se extiende a los países vecinos y es una de las mayores superficies llanas de tierra cultivable y clima templado del planeta.

-En un mundo de escasez energética, inseguridad física y colapsos demográficos, Argentina cuenta con los recursos –tierra, ríos, posición geográfica y estructura demográfica– para sacar el mayor partido a una «era de desorden».

-A Argentina le basta mantener en funcionamiento los canales fluviales, lo que ya redunda en beneficio propio, para asegurarse que sus vecinos caen en su órbita.

Competencia

-Las características geográficas de Argentina la condenan a ser un país exitoso, mientras que las de Brasil restringen sus posibilidades de éxito a unas circunstancias muy concretas que están fuera de su control.

-Argentina no solo puede eclipsar a Brasil como la potencia regional, sino que puede tener los mejores territorios de Sudamérica bajo su esfera de influencia.

-Argentina podría ser en Sudamérica un eco del éxito manufacturero del Este asiático. Tiene una similar estructura del mercado de mano de obra y el tipo de seguridad física y energética que sustentó el «boom» asiático que se dio entre 1970 y 1990.

-Los argentinos, más que ningún otro pueblo, tienen experiencia de operar en un mundo regido por la disfunción, el populismo y el conflicto. Puede que Argentina no acabe brillando, pero en el mundo al que vamos parecerá mejor que casi cualquier otro país.

Fuente: ABC