Las previsiones para el indicador ENSO (El Niño/La Niña) para lo que resta del verano y muy posiblemente todo el otoño, no se salen de esta posición. Entendemos que son muy prematuros e infundados los comentarios que comienzan a circular en torno a de la posibilidad de que aparezca el fenómeno La Niña hacia el invierno o primavera próximos.


Tampoco se notan anomalías de consideración sobre el litoral Atlántico, no obstante la entrada de humedad desde el noreste ha sido eficiente. Los modelos experimentales que analizan el comportamiento de esta cuenca oceánica, no presentan desvíos significativos para el resto de la estación.

La campaña actual se está presentando con un régimen pluvial que tiene cierto nivel de disparidad o de concentración regional, pero en general podemos decir que desde que se recuperaron las precipitaciones a mediados de diciembre, el flujo de aire tropical se ha mantenido, quedando los salteos pluviales referidos más que nada a condiciones dinámicas y no a la disponibilidad de humedad en la atmosfera. Fue muy extendido el periodo de precipitaciones que tuvo regularidad temporal, comportamiento que permitió reposicionar a la zona núcleo para encarar este período crítico del mes de febrero.

Entendemos que mientras esta situación se mantenga y no se vuelvan persistentes condiciones de bloqueo como las que afectan la Mesopotamia al presente, las lluvias seguirán abasteciendo vastos sectores del país. La frecuencia de sistemas frontales se mantiene en períodos que no superan los seis a siete días, tiempo suficiente como para recuperar humedad, si el flujo del noreste es favorable.

Todo parece indicar que para la segunda parte del mes de febrero, la situación de bloqueo no se volverá a presentar, con lo cual es muy probable que volvamos a un patrón pluvial favorable para el centro norte del país durante la última parte de febrero y comienzos de marzo. Es más incierto el panorama para el sur de la región pampeana, zona que no presentaría un buen régimen pluvial durante el resto del mes y en el mejor de los casos podría sumar los valores normales.

Si la situación se mantiene cercana a la normalidad, en vastos sectores del país deberíamos converger sobre un marzo más lluvioso, con buena oferta de agua generalizada. Si bien es razonable esperar que se vuelvan a repetir situaciones térmicas como la de los últimos días, es decir, que reaparezca una ola de calor, posiblemente esto recién se vería en la última parte de febrero o comienzos de marzo.

CONCLUSIONES

De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:

1. No hay cambios en los indicadores de escala planetaria. La campaña en sus dos principales variables meteorológicas se dirime en el comportamiento de la circulación de escala regional.

2. En muchas zonas de CB y el sudoeste de SF, las lluvias normales de Febrero han sido cubiertas o incluso superadas. Se espera igualmente un régimen de lluvias que todavía puede ser generoso sobre la pampa deprimida y la provincia de CB. La oferta de agua sería más cercana a los valores normales sobre el resto de SF, ER y el noreste de BA. Será más dificultoso para el sur de BA lograr el régimen normal, salvando zonas costeras del este que han recibido lluvias muy importantes en estos primeros días del mes. Se espera que marzo se un mes más parejo en la distribución de precipitaciones, incluyendo con más generosidad al sur de la región pampeana.

3. El norte del país está siendo bien provisto de humedad. El NOA mantiene activo su sistema de baja presión, lo cual debería garantizar la oferta de agua en gran parte del sector e incluso beneficiar el norte de CB y el oeste del NEA. En cuanto al centro norte de la Mesopotamia y el este del NEA, volverán aun régimen normal de precipitaciones durante la segunda quincena de febrero, pero quedarán acechados por el potencial regreso de una situación de bloqueo.

4. Los fríos tempranos, solo tienen riesgo de mostrarse sobre el sur de la región pampeana. En este sentido, tanto diciembre como enero presentaron circulaciones de aire que resultaron peligrosas en cuanto a los descensos térmicos de importancia. Si bien este no es un indicador decisivo, por lo general reflejan condiciones de mayor riesgo. Los suelos más secos también suman a la hora de potenciar los enfriamientos.