El 13 de septiembre de 2017, el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba publicaba el texto de la Ley Provincial número 10.467 que lleva por nombre “Plan Provincial Agroforestal” y que incluye tanto a los sectores agroindustriales como ambientales.

Entre sus diferentes aspectos, la norma tiene como objetivo la forestación obligatoria de al menos el dos por ciento de la superficie de los campos dedicados a la producción agropecuaria. Esta ley prevé también que el productor tenga la obligación de presentar un plan forestal y cumplir con él gradualmente al cabo de 10 años.

Pero más allá de la obligatoriedad del productor de llevar adelante la implantación de especies en sus campos, el Plan incluye también el denominado “componente público”, es decir una serie de acciones por parte del estado provincial, a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería que es la autoridad de aplicación de la ley.

Entre las acciones que la cartera viene realizando, se puede mencionar la entrega a la fecha de más de 300 mil ejemplares de árboles a municipios, comunas, entidades no gubernamentales, escuelas agrotécnicas y asociaciones de bien público, para el desarrollo de cortinas forestales, remediación de predios o mejoras de los mismos.

Una red de ensayos

Pero quizá el aspecto más importante de esta gama de actividades del ministerio en el marco de la aplicación de la Ley Agroforestal, tiene que ver con una iniciativa que por la magnitud de la misma registra escasos antecedentes en el país: el desarrollo de una Red de Ensayos Forestales con presencia en prácticamente toda Córdoba.

Más de 14 mil ejemplares implantados en 14 puntos distribuidos a lo largo del territorio provincial; 30 hectáreas de superficie trabajadas para esta iniciativa; y un equipo de tareas compuesto por profesionales y técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El objetivo del programa es dotar de información al productor sobre qué especie plantar, con el mayor rendimiento posible para generar una forestación que pueda tener no solo la finalidad de cumplir con los requerimientos mínimos de la ley, sino también un fin industrial y por lo tanto productivo y económico.

En este sentido, la demanda de muchos productores tiene que ver con la inquietud de utilizar superficies de terrenos con distintas aptitudes de uso que no sea la agropecuaria y dotarlos por lo tanto de un objetivo ecológico y productivo.

Qué se busca

“Básicamente, lo que se pretende es contar con información valiosa sobre la adaptación de nuevas variedades de especies existentes, en distintas situaciones de suelo y clima”, explicó el ingeniero Ricardo Renoudeau, coordinador del equipo del área Forestal del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

“Contamos con el trabajo conjunto de una entidad como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que puso a disposición para esta iniciativa a un grupo de excelentes profesionales. Un aspecto importante de este trabajo es el criterio de selección de los terrenos en los que se están realizando las plantaciones, porque se buscó campos privados para contar con la posibilidad de riego y control de plagas”, detalló Renoudeau, resaltando el compromiso de varios productores que se sumaron como “puntos de la red”, con todo el trabajo que eso implica.

Como se mencionó, hasta el momento la Red de Ensayos tiene 14 puntos de implantación, aunque la proyección a futuro es continuar hasta llegar a todos los departamentos de la provincia. Pedro Vivas (en un predio de la UCC), Manfredi (en la Estación Experimental de INTA), Hernando, Bengolea, Huinca Renancó, Laboulaye, La Carlota, Las Junturas, Estación Caroya, Melo, General Deheza, Elena, General Roca y Vicuña Mackenna son los puntos en los que se ya se realizaron las plantaciones. Hasta ahora se trabajaó con distintas variedades de dos especies: álamos y sauces. “En total, hay implantados unos 8.700 sauces y 5.400 álamos”, precisó Renoudeau.

Procedimiento

El procedimiento consta de 4 pasos: el muestreo de suelos, la plantación de los ejemplares, la medición de parámetros y el control y monitoreo de los profesionales.

El muestreo de suelos es el puntapié inicial para saber desde dónde se parte. El rigor estadístico y la metodología se toma de la red nacional de ensayos forestales de INTA y los resultados obtenidos también se suman a las estadísticas de esa red. Se toman parcelas de 25 plantas de un determinado gen con 4 repeticiones al azar en el mismo sitio.

En el diagrama completo, la plantación incluye sauces, álamos y algarrobos (prosophis alba, flexsuosa y caldenia) y la llevan adelante técnicos del ministerio, agentes zonales de la cartera, personal de INTA, y eventualmente donde se realice la plantación, también pueden participar alumnos de escuelas agrotécnicas o universitarios, como en el caso de la Universidad Católica de Córdoba.

Por cada parcela se mide el núcleo de 3 x 3 ejemplares, evaluando su supervivencia, diámetro y cuántos brotes genera una estaca. Los trabajos de control periódico se realizan al menos una vez al mes, con base en un protocolo de trabajo establecido.

“El trabajo que están realizando los profesionales a cargo es para destacar. Nunca, en esta escala de estudio, se había llevado adelante algo así en materia forestal. Es un orgullo para Córdoba, y una muestra más de que la promulgación de la Ley Agroforestal constituyó un verdadero punto de mejora en esta materia”, destacó el ministro Sergio Busso al respecto.